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Casado utilizará su poder territorial como ariete contra Pedro Sánchez

Madrid ha servido al PP para sacar pecho de su proyecto, pero también de su capacidad de pactos

Casado utilizará su poder territorial como ariete contra Pedro Sánchez

 

María Dabán
@MarDab1

Jefa de Nacional de COPE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 01:43

Pablo Casado es consciente de su exiguo poder nacional, de su reducido grupo parlamentario, por eso va a utilizar su poder territorial como escaparate de las políticas del PP, y como contraposición a las del PSOE. 

Los populares gobiernan en Ceuta y en cinco comunidades: Andalucía, Galicia, Castilla y león, Murcia y Madrid, pero gestionan la vida de casi 22 millones de españoles.

En Génova ven cada vez más cercana una posible repetición electoral y han comenzado desde ya a comparar con ejemplos prácticos lo que uno y otro propone.

A comparar, por ejemplo esa bajada de impuestos que ha planteado la recién investida presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; con ese globo sonda lanzado por el Ejecutivo para implantar un peaje en las autovías, para pagar su mantenimiento y sufragar políticas sociales... Impuesto al que se sumarían otros, dicen, como el del diesel.

Madrid ha servido al PP para sacar pecho de su proyecto, pero también de su capacidad de pactos. Y es que, los populares han hecho malabares desde el pasado 26 de mayo para llegar a acuerdos con Ciudadanos y Vox, a los que elogian públicamente, mientras, de puertas adentro, reprochan el “teatro” y los “numeritos” de sus socios de Gobierno.

La posibilidad de esa nueva convocatoria electoral ha llevado también al PP a registrar la Marca España Suma, y sus variantes regionales, por si acaso se puede llegar a algún tipo de alianza preelectoral. 

Se trataría, en definitiva, de exportar el modelo navarro al resto del país, o, al menos, a circunscripciones pequeñas, pero en Ciudadanos se niegan rotundamente a esa posibilidad “de ciencia-ficción”, como la llaman.

En primer lugar, porque los naranjas aspiran a desplazar al PP como segunda fuerza política, y a ser alternativa al PSOE; y, en segundo lugar, porque serían los populares, piensan, los que rentabilizarían esas listas conjuntas. 

Pero mientras tanto, en Génova se vuelven a presentar como la fuerza política que quiere aglutinar esfuerzos y votos frente al bloque de la izquierda, como el partido que, al menos, lo está intentando. Eso sí, ese registro les ha costado unos dos mil cuatrocientos euros.

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