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VOX y Ciudadanos, una relación derecha al fracaso

Repasamos la relación entre Vox y Ciudadanos desde que el partido de Abascal entrase en el parlamento andaluz hasta sus últimos rifirrafes

Abascal y Rivera de “amigos” a “enemigos”

 

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 01:02

Este miércoles, Vox ha atacado al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, mediante un mensaje de Twitter calificándole de "acojonado" y "sinvergüenza" y que impide que su formación alcance pactos en las autonomías y municipios por “cordones sanitarios”. También le ha recriminado que deje de “lamerle el culo” al presidente francés, Emmanuel Macron.

El origen de los desencuentros se dio con el lleno del Palacio de Vistalegre que dejó perplejo a todo el mundo el pasado octubre. En ese encuentro, Abascal arremetió contra todo y contra todos. Al PP se dirigió como “la derechita cobarde que se esconde” y a Ciudadanos “la veleta naranja que cambia de opinión”. Además, durante el gobierno de Mariano Rajoy también acusó al expresidente de “traicionar los principios” de la formación por “excarcelar terroristas”.

Aun así, no hace tanto, el 12 de octubre de 2012, Abascal y Rivera se hacían una fotografía junto a la bandera de España. En un tuit de Abascal de aquel encuentro, se refería a Rivera como "un buen amigo".

Más adelante, en las europeas de 2014, Abascal intentó cerrar una alianza con Rivera, pero el líder de Ciudadanos no se mostró receptivo, debido a que no quería repetir la experiencia de 2009, año en el que se alió con los ultraderechistas de Libertas.

El momento crítico, en el que la relación comenzó a enfriarse fue cuando Rivera decidió dejar Cataluña y dar el salto a la política nacional, es entonces cuando Abascal comenzó a lanzar puyas a su "amigo".

Ya pasadas las elecciones en Andalucía, Vox entró con una fuerza que nadie había imaginado. Sus 12 escaños posibilitaban el cambio de gobierno en una comunidad donde el PSOE había campado a sus anchas durante 40 años. La única condición para obrar el milagro, era conseguir un pacto entre PP, Ciudadanos y Vox. 

Vox se mostró dispuesto y pactó con el PP. Ciudadanos, recibiendo numerosas presiones, se mantuvo al margen y repetía una y otra vez que su soco preferente era el PP. Finalmente, PP y Ciudadanos pactaron y Vox tan solo apoyó en la investidura. Incluso, el partido liderado por el exjuez Serrano, amenazó con una enmienda a la totalidad de los presuupuestos andaluces. El asunto se quedó en farol y entonces llegaron las generales, municipales y autonómicas.

En Europa Ciudadanos, insistió en marcar sus diferencias con Vox en todo momento, más concretamente por su vocación “europeísta”, mientras que Vox decidió integrarse en los partidos de ultraderecha europea, con el Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos en el Parlamento Europeo, el grupo CRE.

En comunidades y ayuntamientos ha ocurrido de todo y esta vez Vox, que cree que en Andalucía pagó la novatada, intenta hacer valer sus votos. La situación es de bloqueo en muchas de las plazas donde Vox es decisivo, como es el caso de la Comunidad de Madrid. A pesar de haber llegado a un acuerdo para encumbrar a Almeida en el consistorio madrileño, el puesto de Díaz Ayuso está mucho más complicado.

A día de hoy, el Partido Popular necesita a ambos partidos para poder formar gobierno, pero no solo en la Comunidad de Madrid, también en Murcia. Es en esta comunidad donde Ciudadanos y Vox han mantenido sus posiciones hasta el final y el resultado ha sido que la investidura del candidato del PP fue rechazada con los votos en contra del partido de Abascal, PSOE y Podemos.

Mientras, Tezanos sigue publicando sus encuestas del CIS, en las que los partidos de la derecha se hunden (especialmente Vox) y tan solo crece Sánchez. Habrá que ver hasta dónde llegan ambos partidos y si la repetición de comicios, en algunas de las comunidades en las que un pacto es necesario, acaba conviertiéndose en realidad.