El PSOE pierde su bastión tras 40 años de corrupción

Susana Díaz consigue la victoria más agria a punto de perder San Telmo y con el peor resultado de los socialistas en toda la historia

El PSOE se desinfla en Andalucía y obtiene el peor resultado de su historia

 

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 03 dic 2018

Susana Díaz ha vivido este domingo la victoria más agridulce de la historia del PSOE. La líder socialista ha sido la más votada en las elecciones celebradas este 2-D con 33 escaños y el 27,97% de los votos. Sin embargo, la alianza de derechas formada por PP, Cs y Vox supondrá el fin del PSOE tras 40 años de hegemonía. 

Díaz ha perdido 14 escaños y 400.000 votos con respecto a 2015. Su bagaje no puede ser más desalentador: los 33 diputados que ha obtenido este domingo suponen la menor representación del partido socialista en el parlamento andaluz. Hasta ahora, el suelo del PSOE estaba en los 45 que obtuvo Manuel Chaves en 1994. También es la peor cifra en porcentaje de voto (27,97%) y en número de papeletas, que hasta ahora también ostentaba Chaves en 1990 con 1.368.576.

El PSOE acusa así la corrupción de un partido agarrado al poder desde hace cuarenta años. El caso de los ERE andaluces, de los que Susana Díaz ha intentado desligarse desde su llegada a San Telmo, ha dañado seriamente las siglas de su partido. Un escándalo mayúsculo que ahora se dirime en los tribunales y por el que los expresidentes Chaves y Griñán se enfrentan a hasta ocho años de cárcel por prevaricación y malversación. Díaz marcó distancias con ambos, pero siempre ha defendido su inocencia. Se estima que el fraude pudo alcanzar los 741 millones de euros. La inconclusa respuesta de Díaz a semejante engaño ha erosionado su imagen, pese a que ella ha intentado salir indemne de cualquier acusación. Díaz adelantó los comicios para evitar que la sentencia de los ERE le llevara a perder el gobierno. No ha hecho falta conocer esa sentencia para que esa realidad se haya producido. 

Aunque, quizá, el gran traspiés de Susana Díaz fue prestarse a la desnudez de su fortaleza: la intentona de alcanzar el poder absoluto del PSOE en una batalla a cara partida con Pedro Sánchez cuya principal víctima fue ella misma. Díaz culminó la rebelión contra su líder en el aciago Comité Federal del 1 de octubre de 2016. El partido se puso a su disposición para asaltar la secretaría general: los barones tomaron partido a su favor, al igual que la mayoría de líderes autonómicos; la comisión gestora dio muestras de cercanía a su candidatura y periódicos tan influyentes entre la izquierda como 'El País' se decantaron por ella ante un Sánchez que parecía más muerto que vivo. Pero los resultados de las primarias de mayo de 2017 fueron rotundos: el hoy presidente del Gobierno obtuvo el 50,26% de los votos y Díaz, el 39,90%. La imagen de 'todopoderosa' se resquebrajó en un abrir y cerrar de ojos y Díaz tuvo que regresar a esa Andalucía a la que una vez dijo que no iba a abandonar. 

La debilidad de la 'baronesa' pone aún más el foco en los problemas endémicos de una región que sufre una aguda parálisis. El paro en Andalucía está en casi el 30%, ocho puntos más que la media nacional. En el caso de jóvenes menores de 25 años sube hasta el 46%. La renta per cápita de PIB por persona es de 18.000 y pico euros por cabeza. La media española es de 25.000 euros. De 1986 al 2020 se han destinado a Andalucía 102.700 millones de euros procedentes fondos europeos. Pero en términos relativos, atendiendo al PIB, Andalucía está igual o peor que en 1983. En inversión exterior, Andalucía solo capta el 1,9% del total de España frente al 2,9% por ejemplo de Asturias. Datos preocupantes para una comunidad autónoma que, pese a todo, ha seguido votando como primera opción al PSOE. Pero ahora, la suma de las derechas va a permitir que el PSOE quede descabalgado por primera vez tras 40 años de poder total. 

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