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Rivera ante el precipicio

El líder de Ciudadanos se asoma al peor momento de su carrera política al tener que afrontar el descalabro de su partido e incluso tener que revisar no solo la estrategia naranja sino también su liderazgo

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 00:35

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, se asoma al peor momento de su carrera política al tener que afrontar el descalabro de su partido e incluso tener que revisar no solo la estrategia naranja sino también su liderazgo, que afrontarán en una próxima Asamblea General extraordinaria.

Si Rivera consiguió en la tercera elección nacional a la que se presentó colocar a Ciudadanos en la tercera posición del "ranking" político y pisar los talones al PP, del que se quedó a nueve escaños y a menos de un punto, ahora lo ha llevado hasta el hundimiento al perder 40 escaños y más de 2,6 millones de votantes.

El 28A tuvo al alcance de su mano incluso formar gobierno con el PSOE o, cuando menos, facilitar y condicionar su investidura, y ahora seis meses después lo ha perdido casi todo.

Rivera, que el 9 de julio de 2006 llegó a la Presidencia de Cs por azar, al ser elegido por orden alfabético, llegó a consolidar trece años después este proyecto de centro liberal hasta convertirlo en una pieza clave del espectro político, que ahora cae hasta la sexta posición, incluso por detrás de ERC.

Sacó su primer escaño como diputado en el Parlamento de Cataluña en las elecciones autonómicas de noviembre de 2006 y en las elecciones del 20 de diciembre de 2015 dio el paso de presentarse a sus primeras generales con un buen resultado (40 escaños).

La primera repetición de los comicios, el 26 de junio de 2016, retrocedió hasta los 32 diputados, pero consiguió ser clave para la investidura de Mariano Rajoy firmando un pacto que hicieron visibles las políticas naranjas.

En sus terceras elecciones generales, el pasado 28 de abril, el partido de Rivera no logró su objetivo de adelantar al PP, pero se quedó a algo más de 200.000 votos.

Con esa trayectoria ascendente, ningún dirigente de Ciudadanos tenía en la cabeza que este domingo podrían enfrentarse a una debacle de semejante magnitud que ni siquiera pronosticaban las encuestas más pesimistas. Pero ha ocurrido.

Ahora en esta noche tan difícil para el partido naranja, planea la posibilidad de que Rivera pueda no seguir al mando de esta formación a la que llegó un poco sin saber muy bien por qué, como ha contado en alguna ocasión porque él no tenía en mente convertirse en político.

Una vez que dio el paso y dejó de lado su carrera como abogado en laCaixa, en Barcelona, lo que tenía claro era que quería cambiar el país "sin romperlo" y combatir los nacionalismos.

Hiperactivo, competitivo y muy nervioso, maneja con soltura el rol de protagonista, y de hecho hizo una irrupción estelar en la política a gran escala al aparecer desnudo en un cartel electoral con el lema "Sólo nos importan las personas".

Conocido entre sus amigos como Tito, este catalán que cumple 40 años la semana que viene, nacido en Granollers (Barcelona) y de raíces malagueñas, se ha empadronado finalmente en Madrid, donde reside con su pareja, la cantante Malú, aunque viaja continuamente a Barcelona para visitar a su hija.

Motero casi por convicción y despistadísimo, según aseguran sus más próximos, lo que nunca se olvida es de llevar puesto su reloj y su pulsera naranja, el color corporativo de Ciudadanos.

Rivera también ha escrito un par de textos políticos: "Juntos podemos, el futuro está en nuestras manos" (2014) y "El cambio sensato, 100 preguntas, 100 respuestas" (2015).

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