ELECCIONES (Crónica)
Puigdemont tiene quien le vote en Boadilla del Monte
¿Alguien podía imaginar que Puigdemont cosecharía votos en un arraigado feudo del PP como Boadilla del Monte? Desde luego no esta periodista, hasta que ayer presidí una mesa electoral en esa localidad madrileña y en el recuento de las europeas aparecieron dos de sus inconfundibles papeletas., Su efigie impresa en ellas, para evitar equívocos ante el incesante cambio en la denominación del partido al que representa, permite interpretar que esos votos fuero
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Nieves Albarracín
¿Alguien podía imaginar que Puigdemont cosecharía votos en un arraigado feudo del PP como Boadilla del Monte? Desde luego no esta periodista, hasta que ayer presidí una mesa electoral en esa localidad madrileña y en el recuento de las europeas aparecieron dos de sus inconfundibles papeletas.
Su efigie impresa en ellas, para evitar equívocos ante el incesante cambio en la denominación del partido al que representa, permite interpretar que esos votos fueron plenamente conscientes.
Por eso encontrar, ya no una, sino dos de sus papeletas, causaron cierto revuelo por desconcertante entre los miembros de la mesa electoral y los apoderados de los distintos partidos que asistieron al escrutinio.
El caso, aunque extraño, no ha sido único: el candidato huido en Bruselas ha conseguido 38.262 votos fuera de Cataluña, 3.745 de ellos en Madrid.
En la mesa electoral de Boadilla también llamaron la atención la cantidad de votos cosechados por el PSOE en las europeas.
"¿Quién es el candidato del PSOE?" preguntó en alto un vocal mientras caían en la mesa una tras otra papeletas de la candidatura socialista.
Un apoderado, de los muchos que allí rondaron toda la jornada, respondió: "Borrell".
"¡Ah!¡Es verdad!", exclamó el vocal como habiendo encontrado respuesta al cúmulo de papeletas socialistas en un municipio al que se le cuelga el estereotipo de ser de derechas (y en el que el PP consiguió ayer una holgada mayoría).
Por eso también hubo comentarios de incredulidad al medio centenar de papeletas de Más Madrid, ilustradas también para evitar equívocos con la imagen de Carmena y Errejón, y tampoco sorprendió la lluvia de votos del PP al Ayuntamiento de Boadilla, que hasta ahora ha encabezado con mayorías absolutas el popular Antonio González-Terol.
La variedad de votantes y la diversidad a la vez en su voto desmontaron prejuicios, menos el de la polaridad, que parece un hecho viendo una sola urna.
Y es que una persona es un voto y cada persona un mundo. Y entre ese desfile de vecinos -de todas las edades y condición, de Boadilla de toda la vida o llegados hace unos años de otros lugares de la región, de otros países o de otras comunidades-, dos votaron a Puigdemont. ¿Porqué no?
Y otra curiosidad. Esos dos vecinos luego votaron a otro partido para la Comunidad de Madrid y para el Ayuntamiento de Boadilla y, como ellos, algunos más repartieron su voto entre distintos partidos sin decantarse solo por uno. Pero eso ya es materia para los politólogos.



