El mercado del petróleo empieza a calmarse, mientras la rentabilidad de la deuda marca nuevos mínimos

Los inversores a estas alturas no se fían ni de su sombra. Siguen preocupados por el enfriamiento de la actividad y por la guerra comercial

Bolsa de Madrid

Bolsa de MadridEUROPA PRESS

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Tiempo de lectura: 3'Actualizado 17:48

La Bolsa ha operado hoy de capa caída. El índice Ibex 35 ha bajado un 0,57 por ciento, hasta  9.194 puntos. La semana bursátil se ha saldado con una pérdida del 0,4 por ciento. En lo que va de mes, la Bolsa gana más de un 2 por ciento. En el conjunto del año acumula una revalorización próxima al 8 por ciento. Los mercados siguen tensos como cuerdas de violín. 

Los inversores a estas alturas no se fían ni de su sombra. Siguen preocupados por el enfriamiento de la actividad y por la guerra comercial. La economía mundial en su conjunto se verá contaminada, si o si, por los efectos nocivos del enfrentamiento arancelario a cara de perro entre Estados Unidos y China. El comercio mundial puede explotarles en las manos a los presidentes  Trump y Xi Jinping -y al resto del mundo- si antes no recuperan la cordura y detienen la espiral de tensión. De momento no parece que las cosas evolucionen en el sentido correcto. Hoy mismo China ha anunciado que aumenta los aranceles que impone a los tubos de acero procedentes de Estados Unidos y Europa.  

Los indicadores económicos apuntan machaconamente en la misma dirección. Hoy se ha conocido que la ventas al por menor han  crecido en Estados Unidos cinco décimas en el mes de mayo, por debajo de las siete que esperaba el mercado, aunque por encima del 0,3 por ciento contabilizado en el mes anterior. En China las ventas al por menor han sorprendido hoy con una subida del 8,6 por ciento, frente al 7,2 contabilizado anteriormente. 

Los inversores esperaban un crecimiento menor, de tan solo el 8 por ciento. Sin embargo, la producción industrial en el gigante asiático ha crecido un 5 por ciento en mayo, que es algo menos de lo que ese esperaba. En Alemania han bajado los precios a la producción, lo que no es un buen síntoma. Han crecido tres décimas en el mes de mayo, frente al aumento del 0,6 por ciento en el mes anterior.   Tras esta batería de datos,  los bolsitas siguen  preocupados por la guerra comercial y por el enfriamiento de la economía.

La otra gran referencia de estos días, el petróleo, ha dado hoy una pequeña tregua. Por lo menos no ha aumentado la crispación. Ayer, recordemos,  pasó en un santiamén de menos de 60 dólares por barril a más de 62.  Esta tarde se mantiene en torno a ese nivel.  La creciente tensión en el golfo Pérsico ha aumentado el temor a un desabastecimiento si prosiguen los incidentes y se estrangula el suministro. La Agencia Internacional de la Energía espera que la oferta mundial de petróleo aumente muy por encima de la demanda a lo largo el próximo ejercicio. 

En concreto, la AIE espera una producción de 2,3 millones de barriles por día, frente a una demanda inferior al millón y medio de barriles. Espera, por tanto, una tendencia bajista en el precio del oro negro. Según el informe de la OPEP que se publicó ayer, los países integrados en este organismo han reducido su producción en mayo en 236.000 barriles al día debido a las sanciones de EEUU a Irán. Por lo visto, hará falta un esfuerzo mayor y no está claro que la OPEP y otros países consigan reducir sus exportaciones de manera significativa y sostenida en el tiempo. La previsión de un petróleo relativamente barato servirá de bálsamo frente al previsible de enfriamiento progresivo de la actividad económica mundial debido a la guerra comercial. De nuevo, los mandatarios de las mayores economías del mundo tienen que darse muchos golpes de pecho. 

En el mercado de deuda, la rentabilidad del bono español a diez años marca un nuevo mínimo histórico en el 0,5 por ciento. Algo nunca visto. La prima de riesgo también está en mínimos, claramente por debajo ya de los 80 puntos. Hace tres semanas superaba los cien. Quedan muy lejos  los 650 puntos que alcanzó hace siete años, en los peores momentos de la crisis financiera. El BCE ha dejado claro que no tocará el precio del dinero al menos hasta dentro de un año (los mercados no descartan incluso que lo baje si es necesario) y que podría reactivar su programa de compras de deuda. 

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