TOSQUELLES BIOGRAFÍA

Tosquelles, "un referente de la psiquiatría moderna" y un Schindler en la Francia ocupada

Jose Oliva

Agencia EFE

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Jose Oliva

La periodista y escritora alicantina Evelyn Mesquida reconstruye en su libro "El cementerio de los locos" la vida del psiquiatra Francesc Tosquelles, en la que quería descubrir a este "referente de la psiquiatría moderna" y un "Schindler español" en la Francia ocupada.

En una entrevista con EFE, Mesquida señala que Tosquelles, que recientemente ha sido reivindicado en una exposición en el CCCB en Barcelona y en el Reina Sofía en Madrid, centrada en los aspectos artísticos, necesita ser reconocido en su globalidad, y en su investigación descubrió que "en Francia ha sido un personaje muy importante en el campo de la psiquiatría, al que ven como un maestro".

Siendo muy joven y en plena Guerra Civil, Tosquelles trabajó como jefe de los servicios psiquiátricos del ejército republicano tratando a soldados con estrés postraumático, y exiliado al final de la guerra, fue capturado y trasladado como prisionero al campo francés de Septfonds, donde creó un centro psiquiátrico para servir a los refugiados, considerados 'extranjeros indeseables' y afectados por patologías físicas y mentales.

Una vez liberado, aplicó su método de trabajo conocido como "psicoterapia institucional" en el hospital psiquiátrico de Saint-Alban-sur-Limagnole, lo que "inauguró una etapa renovadora de la psiquiatría en Francia".

Describe la autora a Tosquelles como "un superdotado" que a los 3 años le dice a su padre que no quiere ir al colegio, que prefiere estudiar en casa y que con 15 años ya tiene el bachillerato, habla un poco de francés y de alemán, y fue así como se puso en contacto con los círculos freudianos, en su mayoría judíos que acabaron refugiándose mayoritariamente en Barcelona, considerada "la pequeña Viena", a los que no solo ayuda sino que también aprende de ellos.

Políticamente se vinculó al POUM, pero cuando Stalin pidió una gran manifestación de apoyo a la URSS en Madrid, Tosquelles, señala su biógrafa, escribió una carta al dictador soviético en la que le decía "tú eres un gran jefe, pero no sabes nada de lo que ocurre en España y menos en Cataluña", algo que lo puso en peligro y "solo se salvó gracias a que al que enviaron para ejecutarlo era un antiguo amigo de su familia en Reus".

Cuando lo envían como médico al frente de la Guerra Civil, Tosquelles, subraya Mesquida, decide ayudar a los soldados que tienen estrés postraumático, recurriendo a prostitutas, monjas y personas civiles, que "sabe que son más cercanas a la idea del ser humano" y el éxito de esos métodos le llevará a ponerlos luego en práctica en el extranjero.

Tras cruzar la frontera y después de descubrir la "miseria" del campo de internamiento de Septfonds, donde se hacinaban 17.000 personas, Tosquelles crea un pequeño centro de atención en el campo, inteligentemente situado en la frontera del recinto, donde había una puerta para que los pacientes pudieran salir a pasear.

En Saint-Alban, a partir de 1942, comienza "en medio de los locos, todo un movimiento de resistencia, aprovechando además los numerosos túneles que tenía la fortaleza" y con la connivencia de los propios pacientes, pues como él mismo relata sabía que ninguno de ellos le denunciaría".

A pesar de las reticencias iniciales de las monjas hacia alguien al que veían como "un republicano español como esos que quemaban iglesias y asesinaban a eclesiásticos", al final consiguió ganarse su confianza proporcionándoles conocimientos de enfermería hasta conseguir incluso que la directora de las monjas aceptara guardar armas debajo de su cama".

En ese clima, Saint-Alban se convirtió también en refugio de grandes poetas franceses, como Paul Élouard o Tristan Tzara, y otros surrealistas que se escondieron allí durante un tiempo.

El título de "El cementerio de los locos" (Ediciones B) alude al cementerio donde se enterraba a los que morían de manera natural en el hospital de Saint-Alban y que en la práctica era el jardín donde paseaba Tosquelles y su familia, que vivían en una casa contigua.

Un dato que maravilla a Mesquida es que "durante la Segunda Guerra Mundial, entre 1940 y 1944, cuando en los psiquiátricos franceses murieron más de 50.000 enfermos mentales de inanición a causa de las políticas del régimen de Vichy, en el hospital de Saint-Alban no murió de hambre ningún interno, e incluso se acogió a heridos de la Resistencia y se ocultó a artistas perseguidos".

Consiguió ese "milagro" empleando a los internos en el campo, donde los hombres habían sido movilizados y solo quedaban las mujeres y los más jóvenes. EFE

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