LIBRO DALÍ

El periodista Josep Playà Maset retrata en su nuevo libro al "Dalí esencial"

El periodista Josep Playà Maset profundiza en su nuevo libro "Dalí esencial. El gran provocador del siglo XX" sobre algunas facetas poco abordadas de los "happenings" que el pintor catalán llevó a cabo a lo largo de su vida o muestra los secretos de las principales estancias del Teatro-Museo Dalí de Figueres.,En un encuentro con periodistas, Playà ha explicado hoy que su intención con esta obra ha sido "poner al día el mundo daliniano", a la vez que ha querido responder

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 18:12

El periodista Josep Playà Maset profundiza en su nuevo libro "Dalí esencial. El gran provocador del siglo XX" sobre algunas facetas poco abordadas de los "happenings" que el pintor catalán llevó a cabo a lo largo de su vida o muestra los secretos de las principales estancias del Teatro-Museo Dalí de Figueres.

En un encuentro con periodistas, Playà ha explicado hoy que su intención con esta obra ha sido "poner al día el mundo daliniano", a la vez que ha querido responder "por qué Salvador Dalí continúa siendo un artista tan vigente".

Publicado por Libros de La Vanguardia, en este título el escritor sintetiza la "extensa y compleja" biografía del pintor y busca "visualizar los cambios que se han producido en torno a su obra, su museo y su legado" treinta años después de su muerte.

Uno de los capítulos más destacados es el cuarto, centrado en las "acciones artísticas" que Salvador Dalí inició en los años treinta, desde aparecer con una escafandra para pronunciar un discurso a emular el paso de Aníbal por los Pirineos con un pequeño elefante.

Playà ha argumentado que en su momento fueron vistas como "bufonadas, pero "con la perspectiva actual son verdaderos happenings que muestran una imaginación desbordante".

Además, ha defendido que algunas de estas acciones como la que protagonizó la bailaora La Chunga en el año 1958 en Portlligat encima de una tela blanca, con pintura negra, fueron pioneras en el mundo del arte.

En otra ocasión, en el Cabo de Creus echó gasolina sobre el agua y provocó un incendio o utilizó para sus cuadros a "erizos pintores".

Los medios de comunicación de la época lo veían de "manera displicente" y lo tachaban de "simples payasadas publicitarias".

En otro de los capítulos, Playà da a conocer interioridades del Museo Dalí de Figueres, "una obra inacabada, puesto que el pintor tenía previsto llevar a cabo allí proyectos que no se han realizado como un laberinto en la Torre Galatea".

Por otra parte, ha avanzado que en el patio en el que actualmente se puede ver un enorme automóvil Cadillac quería, en principio, ubicar una fuente diseñada por Carles Buigas.

En la obra se incide, asimismo, en la última década de la vida del pintor en la que no hubo "feeling" con la Generalitat de Jordi Pujol y se ahonda en la cuestión del legado.

Describe que al final de su vida "hubo una auténtica operación de Estado" para que el legado quedara en España y no pasara como con el de Picasso.

Es por este motivo por lo que "se le perdonó la deuda que tenía con Hacienda, el gobierno le compró dos obras y le nombraron marqués".

Josep Playà, un ampurdanés que empezó a escribir y a interesarse por el pintor en el lejano verano de 1980, cuando inició su andadura como periodista, y que posee una biblioteca con unos 400 títulos sobre él, publica, asimismo, el acuerdo que culminaron el entonces ministro de Cultura, Jorge Semprún, y el conseller de Cultura de la época, Joan Guitart, sobre el legado.

Este acuerdo, "sellado en la mañana del 29 de enero de 1990 en Madrid, especifica que todas las obras del legado Dalí son propiedad del Estado, pero que un total de 134 óleos quedarán depositados en la Fundación Gala-Dalí para su exhibición en Cataluña".

Respecto del lugar donde debía enterrarse al pintor, Playà sostiene que el artista, en principio, había dicho que quería estar junto a Gala en Púbol, pero dos meses antes de morir comunicó al entonces alcalde de Figueres Marià Llorca que quería ser enterrado en su ciudad natal.

El libro concluye con un capítulo titulado "La exposición imposible" en el que se habla de la veintena de "obras perdidas" del pintor como "El escudo de los pancracianos" o "Maternidad con Cadaqués al fondo".

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