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MURCIA.-Abierto el expediente para declarar BIC, como Lugar de Interés Etnográfico, los pozos de la nieve de Sierra Espuña

Europa Press

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 10:19

La Dirección General de Bienes Culturales, adscrita a la Consejería de Educación y Cultura, ha incoado el procedimiento de declaración de Bien de Interés Cultural (BIC), con categoría de Lugar de Interés Etnográfico, a favor de los pozos de la nieve de Sierra Espuña, en el término municipal de Totana.

Según recogió este viernes el Boletín Oficial de la Región de Murcia, la petición fue presentada por la Mancomunidad Turística de Sierra Espuña y la Asociación para la Conservación de la Huerta y el Patrimonio en mayo y julio de 2019, respectivamente.

El Lugar de Interés Etnográfico está formado por un conjunto de 26 pozos ubicados junto a una docena construcciones anejas --una ermita y varias casas--, dos fuentes de agua, dos caminos de la red de senderos naturales y una vía pecuaria con abrevadero y descansadero de ganados.

En concreto, los pozos se localizan en la vertiente septentrional del Morrón Grande, próximos a los collados de Mangueta y de Don Eleuterio, y fueron construidos entre los 1.350 y los 1.450 metros de altitud, aproximadamente.

Según apunta el Plan Director, la elección de esta zona para la edificación vino determinada por ser el área donde las precipitaciones anuales y la caída de nieve eran más abundantes.

La construcción de estos elementos se llevó a cabo entre los siglos XVI y XVIII, cuando el hilo era considerado un producto de primera necesidad. Así, se utilizaba tanto para fines medicinales como para su consumo a través de la ingesta de bebidas, helados y sorbetes.

La primera referencia histórica a estos pozos está recogida en un acta capitular sobre la licencia que solicitó la ciudad de Murcia para construir un pozo.

Posteriormente se envió una carta al Concejo de la villa de Totana, fechada el 6 de diciembre de 1587, en la que se pedía permiso para construir una 'casa de nieve', además de otro edificio que sirviera de alojamiento a los trabajadores.

Esto lleva a pensar a los historiadores a que se podría tratar del primer pozo, como tal, construido en Sierra Espuña, puesto que anteriormente se conservaría la nieve en oquedades o en lugares similares.

En 1924 se certificó el cese de la actividad en las cumbres de Sierra Espuña, al inaugurarse en Totana una fábrica de hielo. De hecho, la decadencia de la producción artesanal se debió, en gran parte, al inicio de la producción de hielo artificial.

CARACTERÍSTICAS DE LOS POZOS

El Plan Director apunta que un pozo de la nieve es una excavación cilíndrica en el terreno de unas dimensiones variables que rondan de media los cinco metros de profundidad y los ocho de diámetro. Este hueco se delimita generalmente con un muro de mampostería de piedra del lugar.

El muro que se eleva por encima del terreno formando lo que se denomina 'tambor'. A partir de este tambor se cierra una cúpula también de mampostería, a veces de ladrillo y otras de piedra.

El objetivo es poder aprovechar la inercia térmica del terreno para mantener la nieve --posteriormente hielo-- a una temperatura baja y estable desde que se almacena en invierno hasta que se retira en verano.

La cúpula protege la nevera de la radiación solar y demás agentes atmosféricos. El tambor o la cúpula suelen presentar más de una apertura para la entrada y salida de nieve y hielo, así como de luz natural.

La mayoría de ellos disponían de dos puertas enfrentadas, una de ellas orientada hacia el sur, que servían tanto para el acceso al pozo como para la iluminación de la estancia.

Los muros se realizaban con un grosor de dos metros y eran enlucidos con cal, además de estar recubiertos con vegetación para mejorar su aislamiento.

En el momento que se comenzaba a sacar la nieve de los pozos, se iniciaba el trabajo más delicado y a la vez, complicado: transportar el hielo a sus lugares de destino en una lucha a contrarreloj y contra los rigores del clima veraniego murciano, según los estudiosos.

Con la ayuda de animales de tiro, los arrieros se encargaban de bajar el hielo hasta puntos de distribución concretos, normalmente a Alhama de Murcia y Totana, y de ahí hasta las ciudades a abastecer.

El traslado de los bloques de hielo desde los pozos a sus lugares de destino comenzaba al caer la tarde cuando se procedía a cargar los animales.

Durante la noche, aprovechando el descenso de la temperatura, se procedía a transportarlo a través de la sierra y en el menor tiempo posible, ya que buena parte de la carga estaba destinada a redistribuirse a otros puntos, por lo que la merma en cada uno de los traslados llegaba a ser considerable estableciéndose en torno al 30-40% del total.

Los pozos situados en los términos de Alhama y Mula quedan excluidos, al considerar que ambos se encuentran en zonas alejadas de los conjuntos que formarían el Lugar de Interés Etnográfico y exceden la dimensión de la zona a declarar.

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