ARTE SUBARROCA

Francesc Subarroca, el olvidado pintor que deslumbra a los 86 años

"Lo que he visto es mucho mejor que todo lo que se está exponiendo ahora en Barcelona", le confesó en 2015 el crítico de arte Francesc Miralles al coleccionista y mecenas Lluís Bassat, tras examinar cientos de obras que un pintor olvidado había acumulado en un piso de Barcelona durante más de 70 años.,Bassat había accedido a ese "piso-almacén" de la calle Laforja de Barcelona y a un bohemio estudio de la calle Jaume I en el que Francesc Subarroca, de 86 a

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 11:42

Hèctor Mariñosa

"Lo que he visto es mucho mejor que todo lo que se está exponiendo ahora en Barcelona", le confesó en 2015 el crítico de arte Francesc Miralles al coleccionista y mecenas Lluís Bassat, tras examinar cientos de obras que un pintor olvidado había acumulado en un piso de Barcelona durante más de 70 años.

Bassat había accedido a ese "piso-almacén" de la calle Laforja de Barcelona y a un bohemio estudio de la calle Jaume I en el que Francesc Subarroca, de 86 años, ha creado la mayor parte de su ingente obra de forma casi compulsiva, gracias a la insistencia de la mujer del pintor, Merche, que pensó que una persona entendida en arte como él debía ver y valorar el trabajo de su marido.

"Quedé impresionado al ver toda aquella cantidad de cuadros por todas partes, colgados, en el suelo, o incluso en la bañera", ha explicado a Efe Lluís Bassat, que también estimó que las obras tenían una calidad extraordinaria, en lo que coincidieron después Núria Poch, directora del Museo de Arte Contemporáneo de Mataró, y el crítico Francesc Miralles.

Más de tres años después de aquel descubrimiento y tras un largo trabajo de selección y ordenación artística, una antología del hasta ahora oculto universo pictórico de Francesc Subarroca se exhibe desde este sábado en la Nau Gaudí de Mataró (Barcelona), sede del Museo de Arte Contemporáneo de Mataró y espacio de exhibición de la Colección Bassat.

De los cerca de 5.000 cuadros y 10.000 dibujos firmados por el pintor durante siete décadas, el propio artista ha seleccionado 114, de ellas 101 cuadros, 11 dibujos y 2 esculturas, que conforman la exposición "Subarroca. La obsesión creativa", para la que se ha editado además un cuidado libro-catálogo a cargo de Miralles.

En su larga trayectoria, la obra de Subarroca transita desde el realismo al cubismo, pasando por el expresionismo, el surrealismo o la nueva realidad "sintetizando toda la serie de lenguajes y aportaciones de las vanguardias del siglo XX", ha señalado a Efe Francesc Miralles.

Una de las etapas más interesantes es la que, en su juventud, el artista se dedica a pintar y dibujar a personajes y grupos humanos del desaparecido barrio de barracas del Somorrostro y plasma a gitanas o a niños que malviven en él, y que alterna con escenas de la vida bohemia en el Paralelo y retratos de vedetes.

Aunque Subarroca ha primado siempre su trabajo creativo frente a la vida pública o a exponer su obra en galerías o museos, no es un completo desconocido en el mundo artístico, y en contadas ocasiones durante su vida ha participado en alguna exposición o ha aceptado encargos de murales, de carteles o de escenografías teatrales.

Su primera exposición tuvo lugar en 1970 en Oporto (Portugal), con los cuadros pintados años antes en el Somorrostro, mientras en 1975 expuso en la galería Berdusan de Zaragoza y en 2001 es uno de los artistas seleccionados para celebrar los 25 años de la galería Sokoa de Madrid, donde en 2005 muestra una antológica que abarca de 1954 a 1985.

Su nombre apareció también en 2013 en algunos periódicos cuando denunció públicamente el derribo de dos grandes murales cerámicos que creó en 1958 para una escuela de la Barceloneta, por encargo del Ayuntamiento, y que la piqueta se llevó por delante cuando se diagnosticó que el edificio estaba enfermo, una obra que, asegura, había sido elogiada por Joan Miró.

Nacido en 1932 en el barrio barcelonés de Sarrià, en 1947 entró en la Escuela de Artes y Oficios Artísticos Llotja de Barcelona.

Tras terminar los estudios trabajó en empresas de diseño y publicidad y en 1968 ingresó como profesor de la Escuela Massana de la capital catalana, donde se jubiló en 1992, empleo que ha sido su principal sustento ante su negativa a vender sus cuadros.

Francesc Subarroca ha explicado a Efe que desde joven tenía la idea de crear su propia Fundación para exponer allí sus cuadros y que "si los hubiera vendido, no los habría tenido" para cuando pudiera materializar su proyecto, y que además "tampoco tenía tiempo ni necesidad" de venderlos o exponerlos.

Una idea que cambió ante la oferta de Lluís Bassat de adquirir parte de su colección y ante quien "cedí porque sé que es un apasionado del arte y que las obras estarán en buenas manos".

Sobre el destino del resto de su ingente producción, Subarroca, que no tiene descendencia, apunta a establecer algún acuerdo con museos o coleccionistas a los que pueda interesar, para lo que cuenta con el apoyo de Bassat, que se muestra dispuesto a "intentar ayudarle a promocionar su obra hasta donde yo pueda y llegue".

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