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W. Deresiewicz: Las tecnológicas han hecho creer que cualquiera es un artista
Alfredo Valenzuela
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Alfredo Valenzuela
El norteamericano William Deresiewicz ha denunciado "cómo la economía digital amenaza la vida y el trabajo de los artistas" en su ensayo "La muerte del artista" (Capitán Swing) y, entrevistado por Efe, ha asegurado que "la industria tecnológica ha persuadido a millones de personas de que tienen talento para ser artistas y una oportunidad para ser reconocidos".
PREGUNTA.- ¿"Por amor al arte" es una expresión maldita?
RESPUESTA.- Todo artista genuino crea "por amor al arte", el problema surge cuando eso se utiliza para reclamar que no cobre por su trabajo, con la excusa de que como no lo hace por dinero... Este argumento es utilizado por los aliados de la industria tecnológica para justificar el pirateo digital y otras violaciones de los derechos de autor.
P.- Aunque sea un trabajador, un artista no es sólo un trabajador ¿no?
P.- Eso es. El Arte es trabajo. Es importante recalcarlo porque todo el mundo entiende y sabe que el trabajo debería ser pagado. Los artistas son trabajadores. Es importante mencionarlo también porque necesitan formar parte de la economía. Pero, desde luego, los artistas no son únicamente trabajadores. Entre otras cosas, hacer arte no es trabajo en sí, en el sentido de que nadie te emplea ni te pide que lo hagas. En términos económicos, los artistas independientes se parecen a un autónomo.
P.- ¿No están sufriendo los escritores, y sobre todo los músicos, más que los artistas plásticos los efectos de la revolución digital?
R.- Desde luego, los artistas plásticos están en una situación muy diferente a la de los músicos, los escritores, las personas que hacen audiovisuales, incluso otros tipos de artes visuales como los ilustradores, los animadores y los dibujantes. Si haces algo que se pueda digitalizar corres el riesgo de tener tu trabajo "desvalorizado", con su precio llevado a cero o cerca de cero.
P.- ¿De verdad se puede pensar que todo el mundo puede ser artista?
R.- La noción surgió en los años 60 con la idea utópica de una sociedad en la que todos sean libres de desarrollar su potencial creativo. Eso fue reconvertido en los años 90 por Apple y otras compañías tecnológicas por razones muy diferentes, para animar a comprar estas máquinas caras para crear música, vídeos y demás, y después poner ese trabajo en Internet. Todo esto ha supuesto, para la industria tecnológica, una enorme cantidad de dinero al persuadir a millones de personas de que tienen talento para ser artistas y una oportunidad para ser reconocidos.
P.- Además de talento, ¿qué precisa un artista?
R.- Tenacidad, rigor, autodisciplina; dedicación obsesiva y firme; resistencia ante el rechazo. Soportar la crítica. Tolerancia ante el riesgo. Capacidad prodigiosa de trabajo. Voluntad de renuncia.
P.- ¿Cuál es la diferencia entre un aficionado y un artista?
R.- Para el artista genuino crear es la esencia de su identidad, el sentido de su existencia, y el centro de su vida. Dedican todo el tiempo posible a su trabajo e incluso cuando deben realizar otra labor para ganar dinero, piensan en su obra. A diferencia de muchos aficionados, suelen ser también muy reacios a llamarse a sí mismos artistas. El título debe ser conquistado, no reclamado.
P.- ¿Ya no hay mecenas?
R.- Si acaso, el mecenazgo está volviendo. Sin embargo, no creo que esto sea positivo, o en la medida de que sea algo bueno, no es lo suficientemente bueno. Cuando los artistas tienen patrocinadores, deben agradarlos, deben hacer lo que sus mecenas quieren o al menos no hacer aquello que no quieren.
P.- Afirma que hay una evolución del artista de artesano a bohemio y profesional... ¿cómo será a partir de ahora?
R.- Con Internet y la reducción del sector público la posibilidad de que los artistas se conviertan en profesionales está desapareciendo y estamos entrando en una "cuarta fase". La etapa del artista como productor. No un trabajador en el sentido de alguien con trabajo, no un "emprendedor", simplemente una partícula libre en el mercado encontrando cualquier trabajo por cualquier cantidad de dinero.
P.- ¿La difusión masiva en internet convierte todo en intrascendente?
R.- Sí. El músico de rock indie, Kim Deal de 'The Pixies and The Breeders' me lo explicó así: Llegados a cierto punto, la música llegó a ser "considerada no más que basura, una molestia que vadear". Es como la comida rápida o la "moda rápida". Música, literatura y vídeos se pueden adquirir muy baratos y consumir con premura. Pero, evidentemente, son menos valorados.
P.- Para su libro ha entrevistado a 140 artistas, escritores, cineastas... ¿Qué es lo más sorprendente que se ha encontrado?
R.- Su iniciativa, su habilidad de adaptación ante circunstancias adversas y su capacidad de improvisar. Su apertura de ideas. Y su generosidad, su espíritu de solidaridad, transparencia y apoyo mutuo.