LITERATURA NOVELA (Previsión)

Celia Santos novela en "La maleta de Ana" sobre las "heroínas" emigrantes

La escritora Celia Santos aborda en su primera novela para adultos, "La maleta de Ana", lo que supuso para muchas mujeres españolas, a las que califica de "heroínas", emigrar hasta Alemania en los años sesenta y setenta del siglo XX, donde se encontraron con un "entorno hostil y áspero".

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 12:09

La escritora Celia Santos aborda en su primera novela para adultos, "La maleta de Ana", lo que supuso para muchas mujeres españolas, a las que califica de "heroínas", emigrar hasta Alemania en los años sesenta y setenta del siglo XX, donde se encontraron con un "entorno hostil y áspero".

En una entrevista con Efe, Santos explica que es hija de emigrantes que partieron de un pueblo de Salamanca para establecerse en el País Vasco a principios de los años sesenta, donde ella nació en 1972, y, aunque no es el mismo caso que el de Ana, la protagonista de su relato, "siempre" tuvo en la cabeza que quería escribir sobre este fenómeno.

La historia, que publica Ediciones B, empezó a tomar forma después de que hace unos años viajara a Colonia (Alemania) y allí conociera a un matrimonio de españoles que se instaló en la ciudad en 1962 y le contaran su peripecia vital.

Sin embargo, decidió que la ficción que escribiría estaría narrada desde el punto de vista de las mujeres, "unas heroínas que dejaron los pequeños pueblos en los que vivían para llegar a otro país, donde no gastaban nada de dinero para poder enviarlo a sus familias", un episodio que a nivel literario apenas se ha tratado.

La novela está protagonizada por una joven que en el año 1962 deja su pequeño pueblo de Ávila con una maleta de cartón y viaja hasta Colonia para trabajar en una gran fábrica, donde conocerá a otras compatriotas como Maricarmen, y vivirá en primera persona las luchas obreras y contra las desigualdades sociales.

A la vez, una parte del relato transcurre en el presente, con Ana, ya muy mayor y la memoria confundida, en un pueblo de la costa, donde conocerá a Cora, a quien le desvelará parte de su pasado.

Celia Santos, que lleva años residiendo en Barcelona, ha señalado que para acabar de dar forma a la narración volvió a Colonia en junio de 2016 y allí la invitaron a visitar la Asociación de Familias Españolas en Alemania, donde sus integrantes le ayudaron a visualizar cómo vivieron hace cincuenta años.

"Recorrí Colonia durante cinco días, entré en las estaciones de tren que aparecen en la novela, visité los barrios en los que vivían los españoles cuando llegaban y descubrí escenarios que me ayudaron a experimentar en cierto modo la sensación de llegar a un lugar del que nada se conoce y con un sonido ambiente muy distinto de donde se procede", apunta.

Asimismo, cree que aquello contribuyó a que se pusiera en la piel de unas personas que "nunca habían salido de donde nacieron y llegaban a un lugar en el que no podían ni comprender las etiquetas de la comida que compraban. Esta experiencia fue clave a la hora de sentarme ante el ordenador", precisa.

A la vez, no obvia que le sirvió para "reflejar las condiciones laborales de la primera época, cuando vivían en barracones y fuera estaban a 25 grados bajo cero, y en fábricas en las que la prevención de riesgos laborales tenía que ver con el cuidado que cada uno de ellos tuviera".

En la trama hay, además, una historia de amor, con un hombre bondadoso de protagonista, aunque de una clase social muy diferente a la de Ana.

Por otra parte, no esconde que el alzheimer es la enfermedad que más miedo le da, "dejar de recordar lo vivido, es lo peor que a uno le puede ocurrir" y, por tanto, aparece en la obra.

Celia Santos remarca que cuando una persona se queda sin su memoria, "todo lo que le ha ocurrido, si no lo ha contado, quedará para siempre en el olvido".

Según los cálculos que ha manejado para armar el relato, entre los años 1960 y 1973 unos 600.000 españoles emigraron a la República Federal de Alemania a través del Instituto Español de Emigración y un 30 por ciento lo hicieron en calidad de turistas o por otros medios.

El 31 por ciento fueron mujeres, la totalidad de las cuales eran "trabajadoras no cualificadas".

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