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'Capriccio' entusiasma al público del Teatro Real, que responde con aplausos al dilema entre letra y música

Capriccio entusiasma al público del Teatro Real, que responde con aplausos al dilema entre letra y música

Europa Press

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 00:35

La puesta en escena de 'Capriccio', de Richard Strauss, ha entusiasmado al público del Teatro Real, que se ha rendido al estreno de la nueva producción del coliseo madrileño sobre la última ópera que escribió el compositor alemán, en la que se debate entre la letra y la música.

"¿No se pierde siempre cuando algo se gana?", se pregunta la condesa Madeleine en esta obra que, en palabras del director artístico del Teatro Real, Joan Matabosch, funciona como "punto final simbólico" a las últimas obras de la temporada 2018-2019, en la que se celebra el bicentenario del coliseo madrileño, ya que ofrece una reflexión sobre la ópera como arte.

Los asistentes al estreno de este lunes han ovacionado tanto al director de escena, Christof Loy, y al director musical, Asher Fisch, como al reparto de esta obra, encabezado por la soprano sueca Malin Byström, en quien ha recaído casi la totalidad del peso escénico, con un papel --el de la condesa Madeleine-- que apenas tiene descansos y que se mantiene en el recitativo con algunos airosos.

El trabajo de Byström ha recibido gran parte de los aplausos e incluso se escucharon varios "bravas", con varios asistentes puestos en pie para reconocer una interpretación que, tal y como avanzó ella misma durante la presentación ante la prensa, tiene como mayor dificultad la "resistencia" que exige, ya que excepto unos minutos, la soprano se mantiene en escena cantando durante las casi dos horas y media --sin descanso-- que dura la pieza.

Este hecho cobra más importancia si se tiene en cuenta que el reparto que este lunes ha defendido 'Capriccio' es el único previsto para representar esta ópera, de la que se podrán ver ocho representaciones más, los días 29 y 31 de mayo, y 2, 4, 6, 9, 11 y 14 de junio.

A este hecho cabe añadir el carácter de una voz con cierta oscuridad y fuerza, pero con la sutileza y la elegancia que requiere el papel. Tal y como se observa en su trayectoria, esta soprano sueca se ha curtido principalmente en papeles de Mozart, tales como 'La nozze di Figaro', 'Don Giovanni' o 'Così fan tutte', y recientemente ha debutado en el rol titular de 'Tosca', de Puccini.

Además de Byström, el público también ha aplaudido con efusividad al bajo Christof Fischesser, que ha dado vida a un La Roche con gran dinamismo y potencia, así como al barítono André Schuen, en el papel de Olivier. Sin embargo, el tenor Norman Reindhardt, que ha interpretado a Flamand, no ha recibido los mismos elogios, quizás por no alcanzar la misma intensidad de sus compañeros de reparto.

PUESTA EN ESCENA

Para la puesta en escena, Christof Loy ha elegido un salón en tonos grises en la que apenas destacaba una chimenea y un largo espejo sobre ella, así como unos zócalos sobre la pared, y un sofá y varios sillones dispersos en el espacio. Además, la unidad de las tonalidades se mantiene en el vestuario del reparto.

La orquesta, dirigida por Asher Fisch, ha funcionado como acompañante del drama en todo momento, con un protagonismo diferente y menos llamativo, pero no por ello menos brillante, tal y como ha reconocido el público con aplausos al director israelí al término de la ópera. Según destacó él mismo, su objetivo es que el público siga la trama "sin tener que leer los subtítulos".

La obsesión de Strauss (1864-1949) por el dilema entre la letra y la música le llevó a escribir esta obra, surgida a partir de una idea original de Stefan Zweig y estrenada en Múnich en octubre de 1942, que se convirtió en la última que realizó antes de su fallecimiento.

Entre los numerosos rostros conocidos que se han podido ver este lunes en el estreno de 'Capriccio' destacan, entre otros, los del expresidente del Gobierno español José María Aznar, la exalcaldesa de Madrid Ana Botella o el también exalcalde de la capital y exministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón.

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