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En 'Herrera en COPE'

El padre de Naiara: “Pido justicia. La madre, su novio y la abuela sabían el calvario de mi hija”

 
 
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Manuel Briones, padre de la niña de 8 años presuntamente asesinada en Sabiñánigo (Huesca) por su tío, y que fue objeto de torturas  a lo largo de las doce horas previas a su muerte,  ha pedido ayuda en 'Herrera en COPE' para viajar a España desde su residencia actual en Chile para repatriar el cuerpo de la pequeña. “Mi intención es llegar lo antes posible. Si tuviera el billete estaría ya estaría viajando a España”.

ESCUCHA LA ENTREVISTA COMPLETA | Manuel Briones en 'Herrera en COPE

El padre biológico de la pequeña ha negado que tuviera sospechas de que su hija sufriera malos tratos. “La única noticia son unos mensajes de whatsapp en los que la madre me decía que Naiara tenía un problema con el hermano de Carlos -pareja en ese momento de la madre- y que lo había denunciado". Una denuncia que según su relato "nunca llegó". "Me inquietaba y le pedí el whatsapp del hermano de Carlos para hablar con él, pero me contestó no me metiera, que lo resolvía ella”.

“Siento impotencia, odio y decepción conmigo mismo

Briones ha señalado que la madre, unos pocos meses después de marchar a España desde Argentina, dejó de mantener contacto con él durante dos años y de informarle sobre el crecimiento de Naiara. “La última vez que vi físicamente a mi hija fue cuando tenía 3 años y medio".

En declaraciones a COPE, Briones ha afirmado que durante los últimos tres meses, su ex mujer, a la que conoció a través de Internet, le negó todo tipo de información sobre la niña, y tampoco le envió fotografías.

“La última vez que vi físicamente a mi hija fue cuando tenía 3 años y medio"

Manuel Briones ha mostrado “impotencia, odio y decepción conmigo mismo” y ha pedido “justicia” porque “su madre, Carlos y la abuela sabían el calvario que pasaba mi hija”.

Según fuentes judiciales, la niña, en el momento de ser atendida por los equipos sanitarios, el pasado jueves, presentaba contusiones diversas por todo el cuerpo, señales de haber estado maniatada y fuertes golpes en la cabeza. También mostraba signos de haber sido obligada a estar de rodillas sobre pequeñas piedras para incrementar el dolor sufrido.

Todas estas lesiones, incluida una posible rotura de bazo, obligaron al traslado inmediato de la niña al Hospital Miguel Servet de Zaragoza, donde murió el viernes, día 7, a causa de la gravedad de algunas de sus heridas.

La importancia y características de las lesiones llevaron a los especialistas a poner en cuestión de forma inmediata la versión del presunto agresor, que relató que la pequeña se había caído por una escalera, y a denunciar que ésta podía haber recibido una brutal paliza.

Las investigaciones tras su muerte apuntan a que la niña fue objeto de todo tipo de torturas entre las 03,00 de la madrugada y las 15,00 horas de la tarde del pasado jueves, momento en que el sospechoso requirió la presencia de las emergencias médicas.

Su testimonio inicial quedó desvirtuado tanto por la gravedad de las lesiones como por el testimonio de sus otras dos sobrinas -con las que la pequeña convivía en la casa de su abuela, encargada de la custodia de las tres-, que narraron a la juez instructora del caso que su tío "tenía manía" a la niña y que por esta razón la maltrataba de forma brutal.

El propio detenido confesó finalmente ante la instructora ser el responsable de las atrocidades sufridas por Naiara, tanto en esta ocasión como en otras anteriores.