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TOROS | SEVILLA

Finito, lo que pudo ser no fue

Tras detalles de emotivo toreo, Finito de Córdoba, fue ovacionado en su primero y silenciado en su segundo. Saludó una ovación tras la lidia del tercero Daniel Luque. Manzanares fue silenciado en ambos.
Finito de Córdoba pasando de muleta al bravo primero de...
Finito de Córdoba pasando de muleta al bravo primero de El Pilar este martes en Sevilla. EFE

Pese a las intenciones la cosa no llegó a reventar. Una soberbia serie diestra diferenció una faena que quedó sólo en eso. No se registró la explosión. La sutileza de tan embaucador toreo remitió con la zurda cuando convirtió el natural en algo sublime. Sin duda que Finito de Córdoba lo trazó con toda solemnidad. Lento profundo, íntegro y rematado, dando forma  a una expresividad que penetró en la gente de forma limpia y emocionante. ¿Y qué pasó? Que inesperadamente se echó la muleta a la derecha para comenzar una lidia mecanizada y de ligeros trazos diestros. Lo que pudo ser no fue. Lo que quiso la cabeza no lo quiso el corazón.Y así la obra del gran Finito al bravo toro primero de El Pilar se convirtió en un toreo detallista, desigual, discontinuo, donde la elegancia del pase, la fina sensibilidad y la delicadeza de los excepcionales cambios de mano sirvieron para ilustrar una lidia en la que unió el sentimiento y la belleza de unos trazos realmente emotivos, para así expresar su estilo, tan personal y diferente, en una faena quedó sin acabar.El inválido quinto le agotó la posibilidad de volver a exponer  de nuevo ese toreo penetrante de emotividad. Nula convicción en los aparentes intentos para finalizar con la espada con brevedad.Bravo en el caballo se mostró el segundo, al que José María Manzanares lo acarició con despaciosidad con el capote, al que Luque quitó con lentísimas verónicas, y al que Curro Javier lo banderilleó con absoluta verdad. Después todo cambió pese a que las embestidas  tuvieron márgenes para  el lucimiento. Pero el alicantino, aunque más templado y ajustado en su toreo en la tarde de hoy, su definición expresiva  fue a menudo engañosa. La forma de citar y desplazar la acometida hacia fuera, la intermitencia en los trazos de escasa nitidez, aunque largos de recorrido, afearon un trasteo largo en el tiempo que acabó con el toro parado y a la defensiva. Motivado por el padecimiento de una gastroenteritis, por la fue atendido en la enfermería de la plaza, lidió su segundo toro en sexto lugar. Un animal con poca fuerza y escasa casta con el que poco o nada resolvió. Quizá la faena estuviese condicionada por las circunstancias pero, al fin al cabo, nada de lo que intentó contribuyó a enriquecer la  tarde. A ambos toros los pinchó.       Tal vez lo mejor de Daniel Luque estuvo en la suavidad de su capote. El sevillano es, hoy por hoy, uno de los mejores intérpretes del toreo a la verónica. Un toreo tremendo y desbordante. Inmensamente lento, rítmico, y abrochado con la genialidad de la media verónica. Un toreo que transforma y emociona. Lo mostró con lentitud suprema en el  tercero y lo hizo con enorme suavidad en la lidia  del quinto.Además, Luque, se mostró con seguridad y firmeza con su primer toro en una faena  que, aunque desigual, tuvo detalles en los cambios de mano, la ligazón, y en sus vistosas luquecinas. Nada consiguió hacer con su segundo, un manso que deambuló por la plaza en busca de la salida. Con ambos toros necesitó el descabello.    FICHA DEL FESTEJO Sevilla, martes 21 de abril de 2015. 7ª de Feria. Casi lleno. Toros de El Pilar, bien presentado aunque de diferentes hechuras. Noble y bravo el primero; encastado y venido a menos el segundo; de sosas embestidas el tercero; inválido el cuarto; manso de libro el quinto;  y desrazado, sin entregarse el sexto. Finito de Córdoba, saludos tras aviso y silencio. José María Manzanares, silencio tras aviso y silencio. Daniel Luque, saludos tras aviso y silencio Enfermería.- José María Manzanares  fue ingresado en la enfermería de la plaza  “con cuadro clínico de deshidratación secundario a gastroenteritis de un día de evolución, presentando febrícula y taquicardia. Se procede a reposición volemica y administración de antitérmicos”

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