Santoral

Jesucristo Rey del Universo

La Solemnidad de Jesucristo Rey se celebraba el último domingo de octubre para dar un sentido a la Solemnidad de Todos los Santos, que se glorían en su Rey

En la celebración de la Vigilia Pascual que anuncia la Gloria Pascual, preludio de la Pascua que no acaba al bendecir el Cirio el sacerdote dice Cristo ayer y hoy, Principio y Fin, Alfa y Omega, suyo es el tiempo y la eternidad. Todo esto atestigua la Solemnidad de hoy, Domingo XXXIV del Tiempo Ordinario, en el que celebramos a Jesucristo Rey del Universo.

Ya el Señor cuando está ante Pilato a la pregunta si Él es el Rey de los judíos, le contesta que su Reino no es de este mundo. De lo contrario sus partidarios habrían luchado para que no cayese en poder enemigo, pero su Reino acoge al que se acerca a la Verdad. El propio Cristo, al enseñar a los discípulos a orar, les habla del Padre Nuestro en el que se pide a Dios que “venga a nosotros su Reino”. El origen de esta fiesta se remonta al año 1925. El 11 de diciembre el Papa Pío XI escribe la Encíclica -traducido significa como era al principio- “Quas Primas”.

El santoral de hoy, domingo 22 de noviembre

En este caso es el inicio del Documento en el que muestra a lo largo de todo él, al que han de adorar todos los pueblos. La condición de Rey de Cristo no tiene nada que ver con los reinados de la tierra. La fecha de esta Encíclica no es por casualidad, ya que era el XVI Centenario del Concilio I de Nicea en el que se proclamó la Divinidad de Jesucristo.

El motivo de la proclamación del Dogma, tal y como profesamos en el Credo, es que Arrio y Nestorio, patriarcas de oriente, negaban que Cristo fuese Dios y Hombre Verdadero y que tuviese dos naturalezas en una sola Persona Divina. Pío XI vuelve a recordar el sentido de Cristo consubstancial al Padre. La Solemnidad de Jesucristo Rey se celebraba el último domingo de octubre para dar un sentido a la Solemnidad de Todos los Santos, que se glorían en su Rey. En la reforma postconciliar, San Pablo VI lo puso el Domingo que culmina el Año Litúrgico, en el mes de noviembre.