Boletín

SANTORAL 21 AGOSTO

El Santo que fue Papa y ofreció su vida por la paz

Giusseppe Sarto fue al Seminario y llegó a Pattriarca de Venecia, ignorando que su camino de Santidad iría más allá.

La Cátedra de Pedro

Jesús Luis Sacristán García

Tiempo de lectura: 1'Actualizado 17:45

Para ver la Santidad de vida de alguien es importante adentrarnos en el momento concreto que le ha tocado. Ahí es donde ha tenido que luchar para que su Fe salga a flote y para ser un ejemplo y un testimonio ante el mundo que le rodea. Pero siempre debe quedar claro que aunque hay épocas más proclives a la Fe y otras más beligerantes, siempre es necesario esforzarse porque no es fácil ser cristiano, pero sí meritorio.

Hoy conmemoramos a Hoy celebramos a San Pío X. Nacido en 1835 en Véneto. Después de los estudios eclesiásticos en el Seminario de Padua, se ordena sacerdote, llegando a ser con el tiempo canónigo de Treviso. Un Ministerio Sacerdotal desempeñado con generosidad y entrega hace que la Providencia le prepare para ser Obispo de Mántua. León XIII le nombrará Patriarca de Venecia y, a su muerte, es elevado a la Silla de Pedro.

Durante su Papado luchó para que, en lo sucesivo, el poder civil no interviniese nunca más en la elección de un Pontífice al tiempo que dio normas para reconciliar la Iglesia con el Estado Italiano. Tampoco faltaron problemas con Francia, que terminó por romper los Acuerdos Eclesiásticos. Por entonces también impactó el Modernismo, conjunto de herejías que condenó el Pontífice en la Bula “Pascendi Dominici Gregis”, refutando cada uno de los errores difundidos en dicha doctrina.

Su amor a la Eucaristía, le impulsaron a fomentar el Culto a Jesús Sacramentado, recomendando la lectura diaria de la Sagrada Escritura, reformando también el Misal. Su contemplación angustiada de Europa le llevó a intuir que se avecinaba un grave conflicto que desembocaría en la Primera Guerra Mundial. Sumido en la pena y enfermo muere en agosto de 1914.

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