Boletín

SANTORAL 13 FEBRERO

La Santa cuyas reliquias aparecieron en el río

Santa Engracia de Badajoz deja su impronta en tierras españolas y portuguesas

Sol en el río

Jesús Luis Sacristán García

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 13 feb 2019

La Península hispánica en los tiempos en que estaba unido también Portugal (entonces llamada Lusitania por los romanos) era un momento de abundantes hombres y mujeres de bien que aspiraron a la Santidad desde su realidad. Unos fueron Papas como en el caso de San Dámaso de origen hispánico y entrando más en su origen concreto, lusitano.

Y no faltaron en este periodo márires que sufrieron por ser cristianos. Pasa en el caso de hoy en el que la Iglesia nos presenta a Santa Engracia de Badajoz. No tiene nada que ver con Santa Engracia de Zaragoza cuya festividad es en el mes de abril. La vida de la Santa que traemos a relucir se sitúa en el siglo XI en la zona fronteriza entre Hispania y Lusitania. 

De origen noble no hay excesivos datos sobre su familia. Su padre como era costumbre quiso desposar a su hija con un hombre de clase alta. Algunos dicen que era un noble de las tierras de Castilla y otros que se trataba de un hombre de religión musulmana. Engracia que ya se había consagrado a Dios tan pronto como se hace la promesa de matrimonio se marcha y es perseguida por el que iba a ser su esposo. Éste al enterarse de que es cristiana cuando le encuentra le decapita, por la zona de la actual Zamora. El martirio de Santa Engracia tuvo lugar hacia el año 1030. El asesino quiso desentenderse de lo que había hecho y arrojó la cabeza de la víctima al río. Pero es descubierta y recuperada.

Un pastor marcha a dar de beber por la laguna a su ganado y advierte un resplandor donde aparecerá la cabeza de Engracia. Entonces sus reliquias fueron llevadas a Carbajosa donde se levantó una Iglesia en su nombre y allí estuvo para el culto debido de los fieles y devotos de la zona. En el mismo alta habái un icono labrado en piedra con la escena de su martirio.

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