SANTORAL 29 OCTUBRE

San Narciso: el obispo de Jerusalén que fue un ejemplo de vitalidad en la Fe

Hoy hablamos de San Narciso, que fue obispo de la Viudad Santa.

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Los últimos días de octubre aluden a Santos muy conocidos y que tiene ya una ubicación que no se olvida. Ayer eran San Simón y San Judas, Apóstoles, y en el mes que termina próximamente hemos recordado a Santa Teresa, la Virgen del Pilar o el Rosario. Hoy, martes, 29 de octubre, hacemos memoria de San Narciso, un hombre muy popular en muchos lugares al alborear el pórtico de los Santos. 

Nace en Jerusalén a finales del siglo I y, desde el primer momento, es educado en la Fe. Los Apóstoles o sus inmediatos sucesores son los que le enseñaron el Evangelio. Cuando es ordenado sacerdote, destaca por su ejemplaridad al vivir su ministerio, que le llevaría a ser Obispo de Jerusalén. A pesar de ser bastante mayor, Dios le concede un espíritu de juventud y alegría, lo cual hace que impulse el progreso espiritual y humano de los creyentes.

Siempre hay personas que luchan desde la vitalidad y en ellos se cumple el resumen de las Bienaventuranzas de estad alegres y contentos porque vuestra recompensa será grande en el Cielo.Tuvo parte activa en el Concilio de Cesarea, donde se unificó la fecha para celebrar la Pascua. Pero surge la calumnia contra él por tres de sus sacerdotes, envidiosos de su santidad. 

Tras perdonarles, marcha a vivir en la contemplación, aunque sólo durante ocho años, ya que el arrepentimiento de uno de ellos, hace que vuelva. En este tiempo, donde ya es anciano, Alejandro, Obispo de Capadocia, le ayuda en el gobierno de la Sede Episcopal, sucediéndole a su muerte. También en esos momentos siente una mayor cercanía de sus fieles. O si cabe, mayor porque ahí llegan ellos en la vida de Fe alentados por el Pastor.

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