Lunes santo: Cristo alaba que María, la hermana de Lázaro, le enjugue los pies con perfume

El Lunes santo nos recuerda que la senda de la Semana Santa se recorre desde el Evangelio. Empieza hoy, con un gesto de humildad hacia Jesús

María enjuga los pies de Cristo
Jesús Luis Sacristán

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 15 abr 2019

Hoy es Lunes Santo. Es el momento de que se muestre la fuerza de la Cruz donde el mundo es juzgado como reo y el Crucificado exaltado como Juez Poderoso. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos. Así ha de quedar al descubierto los sentimientos de los hombres, como en casa de Lázaro que, después de resucitarle Cristo, les ofrece una cena.

El sentimiento de María, su hermana, que le unge con alabastro la cabellera y el escándalo farisaico de Judas que no entiende el fondo de la cuestión: “A los pobres siempre les tendrán, pero el Maestro no siempre estará con ellos”. Dijeron los impíos razonando equivocadamente: “Talemos el árbol en su lozanía”. “Atropellemos al Justo que se opone a nuestras acciones y sus obras son puras”. “Sometámoslo a la prueba de la tortura y la afrenta”. “Al verme se burlan de Mí. Hacen visajes meneando la cabeza. Acudió a Dios que lo ponga a salvo. Que lo libre si tanto lo quiere”. “Pero Tú Señor eres mi fuerza. Ven corriendo a librarme”.

Tras el Domingo de Ramos que fue ayer, estamos en las jornadas que nos ambientan en las celebraciones que viviremos desde el Jueves Santo. Estos días el Evangelio es nuestro Guía porque nos habla de los momentos previos a la Pasión. La Escritura nos ofrece el pasaje en el que María la hermana de Lázaro unge al Señor ante el escándalo de Judas al que tras el Domingo de Ramos que fue ayer, estamos en las jornadas que nos ambientan en las celebraciones que viviremos desde el Jueves Santo. 

“Talemos el árbol en su lozanía”. “Atropellemos al Justo que se opone a nuestras acciones y sus obras son puras”. “Sometámoslo a la prueba de la tortura y la afrenta”. “Al verme se burlan de Mí. Hacen visajes meneando la cabeza. Acudió a Dios que lo ponga a salvo. Que lo libre si tanto lo quiere”. “Pero Tú Señor eres mi fuerza. Ven corriendo a librarme”.

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