
Madrid - Publicado el
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El hombre de este día vivió como un verdadero contemplativo, pero de forma personal porque nunca perteneció a ninguna congregación. Lo vivó de forma personal. Y es que en esta víspera de Reyes, celebramos al anacoreta San Simeón Estilita. Nace en Sisán a finales del siglo IV en los límites de Cilicia y Siria.
Dedicado al pastoreo de niño, sus padres le transmiten los pocos conocimientos que posee, inculcándole, sobre todo, el amor a Dios. En un día de nieve marcha a orar a una Iglesia. Allí queda cautivado por la predicación de un sacerdote anciano, que habla de la generosidad con el Señor. Intentando profundizar más en su vocación marcha a Telaniso y Tedela.
En este último lugar construye una cerca y se ata a una gran roca. Al agobiarle la innumerable masa de personas que van levanta más alta la columna, llegando a unos 17 metros. En ella pasó la mayor parte de su vida. De ahí le vendrá el sobrenombre de “estilita” (vocablo griego que significa “columna”).
A pesar de esta vida penitente retirada del mundanal ruido, nunca quiso dejar de lado a las personas y mostraba gran preocupación por los necesitados. Prueba de ello es que muchos acudían a verle y consultarle muchas cosa y él les daba consejos bastante profundos. La fama de Santidad de vida se extendió rápidamente. San Simeón Estilita muere hacia el año 459.





