
Madrid - Publicado el
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Hoy, Domingo III de Pascua, seguimos celebrando el Misterio Pascual. El día nos lleva al momento en que dos discípulos van camino de Emaús. Su trayecto es muy triste y pesimista. Solamente cuentan la pena que les afecta por haber visto morir al que creían el Salvador.
En medio de ese pesimismo se les une un Misterioso Viajero. Es Jesús, pero ellos no le reconocen.
Cuando les pregunta por lo que les sucede, le cuentan los tristes acontecimientos. El Señor les refresca la memoria y les saca de su error para recordarlos las profecías que hablaban del Cristo que iba a morir para resucitar al tercer día.
Cuando llegan a la aldea le invitan a que les acompañe en la cena. Él acepta. En el momento de partir el pan y dárselo. Entonces le reconocen, pero Él desaparece. Así vuelven de nuevo a Jerusalén para contar a los Once cómo le habían visto ellos por el camino y le habían reconocido al partir el pan.
Hoy también conmemoramos a San León IX, hijo de los Condes de La Alsacia, que nació el año 1002. Sus estudios los realiza en la Escuela Episcopal de Toul, de donde será Obispo. Quiso ser un celoso pastor de las almas, promoviendo las reformas que se habían impulsado desde Cluny.
Elegido Papa toma el nombre de León IX y escoge como colaboradores cercanos a Hugo de Cluny –alma de la reforma cluniacense-, Halinard –Arzobispo de Lyón- y a San Pedro Damiani. A partir del año 1049, impulsa una revitalización en la Comunidad Eclesial. No faltaron, tampoco, problemas en su Papado como es el cisma entre Oriente y Occidente. San León IX muere en el año 1054.





