
Madrid - Publicado el
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En este Tiempo de Navidad después de la Epifanía del Señor, la figura de los Magos recuerda también las dificultades por las que pasaron hasta llegar al Portal. Hoy la Iglesia nos presenta a San Eulogio que vivió sus dificultades hasta derramar la sangre por el Evangelio.
Nacido en Córdoba, se le considera el Doctor de la Iglesia Mozárabe. En medio de una fuerte persecución y sumisión de los cristianos a la dominación sarracena, exhorta a la Iglesia a mantenerse firme en la Fe de Jesucristo.
Educado por su familia en el temor de Dios, es encomendado a los monjes del Monasterio de Santa Clara, cerca de Córdoba. La madurez espiritual y humana, le llevan a ser párroco de San Zoilo con tan sólo 25 años.
En Santa Clara, traba amistad con un joven que se halla en su misma situación, y que se llama Álvaro Paulo. Después de intentar en vano peregrinar a Roma, quiere ir a la zona del Rhin para tener noticias de dos hermanos suyos, dedicados al comercio allí, pero no podrá avanzar mucho porque en Los Pirineos le cortan el paso, aunque en Zaragoza, le informan de que están bien.
Elegido Obispo de Toledo, su aptitud de apostolado, molesta a las autoridades que terminan por perseguirle y encarcelarle. Él se reafirma en su amor por el Señor Jesús. Por eso decretan su condena a muerte. San Eulogio de Córdoba muere decapitado en el año 859.





