
Madrid - Publicado el
1 min lectura0:38 min escucha
La presencia del Evangelio en Asía cada día es más esperanzadora frente a la relajación en zonas muy imbuidas de la Fe. Procedente de esas tierras es el Santo de este día. Porque hoy celebramos a San Agustín Zhao y compañeros mártires. En el siglo V se predica el Evangelio en la civilización china y un nutrido grupo forja la primera comunidad cristiana.
Las autoridades mandarinas hasta llegar bien entrado el siglo XVII no veían problema entre su cultura y lo que predicaban esos misioneros. Pero más pronto o más tarde, no faltaban las pruebas con las consiguientes persecuciones a los servidores del Evangelio. En medio de esa persecución, llegamos a finales del siglo XVIII.
Agustín Zhao es un soldado metido en esa condena a los cristianos. Como soldado cumple lo estrictamente decretado. Un día le toca custodiar hasta el suplicio a un obispo de origen francés condenado a muerte. La manera de entregar la vida de este misionero le impresiona.
Esto le hace cambiar de vida y hacerse cristiano. Después de bautizarse vivió un periodo de formación muy intenso. Su vida espiritual y esta formación le llevaron a ordenarse sacerdote. Su actividad fue muy fecunda convirtiendo a muchos al cristianismo. Esto le llevó a ser detenido y condenado. San Agustín Zhao muere mártir.
A él le siguen otros 119 cristianos, entre ellos, algunos unos cuantos europeos. Y de entre estos cristianos procedentes del Viejo Continente hay misioneros españoles. Todo esto caló en la mirada de los que veían cómo iban contentos de sufrir por el Nombre de Jesús.





