La renuncia y la cruz, título homilético del domingo 23, tiempo ordinario, C (8-9-2019)

La renuncia y la cruz, título homilético del domingo 23, tiempo ordinario, C (8-9-2019)
Madrid - Publicado el - Actualizado
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La renuncia y la cruz, título homilético, domingo 23, tiempo ordinario, C (8-9-2019), por José-Román Flecha
"¿Qué hombre conoce el designio de Dios, quién comprende lo que Dios quiere?? ¿Quién rastreará las cosas del cielo, quién conocerá tu designio, si tú no le das sabiduría enviando tu Santo Espíritu desde el cielo?" (Sab 9,13-18). Estas preguntas nos llevan a tomar con cautela tanto el alcance de nuestro conocimiento como nuestras pretendidas certezas.
"Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato" (Sal 89). El salmo responsorial se hace eco de las palaras proclamadas en la primera lectura, para recordarnos que la verdadera sabiduría es un don de Dios. No tiene sentido enorgullecerse de lo que uno cree saber. El saber del creyente se identifica con el aceptar la palabra de Dios.
En la breve carta que Pablo escribe a Filemón, lo exhorta a recibir a Onésimo como al hermano que ahora es, tras haber recibido el bautismo de manos del Apóstol, y ya no como al esclavo que era antes de escapar de la casa de su amo. La comunidad cristiana no podía modificar las leyes del Imperio, pero podía pedir a los fieles que vivieran como hermanos.
LIBERTAD Y SEGUIMIENTO
Si la primera lectura nos habla de la sabiduría que viene de Dios, el evangelio nos dice que esa sabiduría se ha hecho carne en Jesús. Con razón él puede invitarnos a seguirlo por el camino, dejando atrás todos nuestros intereses. Bien sabe él que eso no es fácil. Por eso nos exhorta a calcular el peso de nuestras decisiones y nuestras posibilidades.
EL CIMIENTO Y LA FIDELIDAD
De todas formas, Jesús no oculta a sus discípulos que el seguimiento comporta la aceptación de la cruz que él ha de llevar un día.
– Señor Jesús, muchos de nosotros creemos estar construyendo una torre fuerte y sólida, pero no la hemos cimentado sobre la base de una fe sincera y comprometida. Que tu Espíritu nos conceda el don de la sabiduría para que podamos mantenernos con fidelidad en el camino por el que tú nos precedes. Bendito seas por siempre, Señor. Amén.
José-Román Flecha Andrés





