Homilía XIV Domingo del Tiempo Ordinario

Homilía XIV Domingo del Tiempo Ordinario

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

1 min lectura

Homilía XIV Domingo del Tiempo Ordinario

(Ez 2, 2-5; Sal 122; 2Cor 12, 7b-10; Mc 6, 1-6)

Comentario

Este movimiento sigue siendo emblemático, pues se nos ha confiado la verdad revelada para ser anunciadores del tiempo de gracia. El profeta anticipaba la actitud del Maestro de Nazaret cuando dice: "El espíritu entró en mí, me puso en pie".

Para llegar a la sabiduría de la pobreza y de la debilidad, se debe haber experimentado la gracia. Como nos enseña el salmista, la oración es la fuente de sabiduría, y desde la relación teologal que expresa el salmo cabe comprender la paradoja evangélica de sentir fuerza en la misma debilidad.

La súplica que nos corresponde nos la ofrece el salterio: "A ti levanto mis ojos, a ti que habitas en el cielo". Es diferente el deseo de ser invulnerable de conocer que la gracia nos acompaña en la tarea.

¿Qué llamada tienes?

¿Qué don debes compartir?

¿Te atreves a dar testimonio de la fe?

¿Te echas atrás por sentirte débil y hasta pecador?

Tracking