Homilía para V Domingo de Pascua, B, (3-5-2015)

Homilía para V Domingo de Pascua, B, (3-5-2015)

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Homilía para V Domingo de Pascua, B, (3-5-2015)

"La vid y los sarmientos" es el título de la reflexión homilética del sacerdote y teólogo José-Román Flecha Andrés para VI Domingo de Pascua, B, (3-5-2015)

"La Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se iba construyendo y progresaba en la fidelidad del Señor y se multiplicaba animada por el Espíritu Santo". Así se refiere en uno de los "sumarios de los Hechos", con el que se cierra la primera lectura de la misa de hoy (Hech 4,11-12).

Es un panorama que rezuma la armonía de una vida cristiana fervorosa y consecuente. Lo cual no significa olvidar y negar las persecuciones que desde el primer momento se abatieron sobre los apóstoles, sobre Esteban.

Pero más que la paz exterior nos encanta esa nota sobre la armonía interior de una Iglesia que crece y se desarrolla. Es una comunidad que confía en la fidelidad que el Señor le muestra cada día. Y que trata de responder con fidelidad a la elección y a la vocación que ha recibido.

Claro que nada de eso habría sido posible sin la fuerza experimentada en Pentecostés. Tampoco hoy será posible crecer en la fidelidad si no nos ayuda la gracia del Espíritu Santo.

LA VIDA Y EL FUEGO

A ese recuerdo agradecido corresponde de alguna manera la palabra de Jesús que se proclama en el evangelio de este quinto domingo de Pascua (Jn 15,1-8). En ella se nos recuerda la necesidad de ser fieles al que es la fuente de nuestra vida,

La alegoría se aplica a todos nosotros. Sólo nuestra soberbia nos hace pensar que estar unidos a la vid, que es Jesucristo coarta nuestra libertad. Pero esa sería nuestra perdición. La fidelidad al Evangelio y a la Iglesia es la fuente de nuestra vida y la garantía de los frutos.

EL PADRE Y LOS DISCÍPULOS

Este mensaje nos interpela. Sobre todo, porque la alegoría evangélica no se detiene en una amenaza de condenas y de fuego, sino que se abre a una hermosa perspectiva:

– Señor Jesús, te reconocemos como la Vid de la que brota nuestra vida. Sabemos que sin ti no podemos dar los frutos de la fe, de la esperanza y del amor. No permitas que nos apartemos de ti. Amén. Aleluya

José-Román Flecha Andrés

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