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El Bautismo de Jesús o por qué decidió "mojarse" por ti

No te acuerdas del día de tu Bautismo, casi seguro. Si lees bien el Evangelio, puedes comprender qué significó y por qué Jesús lo hizo antes que nosotros

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Pablo Valentín-Gamazo
@pabblovg

Redactor cope.es

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 13 ene 2019

El Evangelio de este domingo nos presenta el episodio del Bautismo de Jesús. Muchos quizás no recordamos el momento de nuestro bautizo. Éramos los protagonistas, y nos portamos bien, o lloramos mucho. Sin embargo, ni sabíamos por qué, o más bien, por Quién estábamos allí. Por eso, este Evangelio es muy útil para "vivir" en primera persona nuestro propio Bautismo y asomarnos a lo que puede significar. Para eso, hay que "meterse" de lleno en la Escritura. 

Si me lo permites, te sitúo. Estás en la cola de camino a un río, el Jordán. Todos los que están contigo van a "bautizarse", es decir, van a dejar que Juan el Bautista les dé, con el agua, un signo de conversiónEntre todos los que estáis allí, está Jesús. Tú estás justo detrás de Él en el turno. Estáis en el mismo camino a la "conversión", Jesús está contigo. Es como tú, un hombre. Que Jesús se metiese como uno más en esa cola también significa que quiso ser como nosotros en eso, que le siguiéramos

El Bautismo para nosotros es el Sacramento, el signo visible, por el que renunciamos al pecado y se nos da la bienvenida a la Iglesia, entre otros regalos. Jesús se puso allí, delante de ti, para mostrarte que ese camino lo hace con nosotros y lo hace por nosotros, para que nos convirtamos y creamos.  

Ahora puedes hacer el ejercicio de pensar en la cara que pondría Juan el Bautista cuando ve a Jesús que quiere bautizarse como todos los demás. Recuerda, sigues siendo el siguiente en la fila. Juan había estado hablando mucho tiempo a los judíos, y a nosotros también, de "Alguien" que iba a bautizar con "fuego". Y, resulta, que ese "Mesías", que era más que Juan, va a pasar por el mismo agua que tú y que yo.

Pero claro, Jesús es Dios y su paso por el agua, además nos trae otro mensaje. El Evangelio dice que "se abrió el cielo". Jesús nos abrió con el Bautismo el Cielo. Por eso, entre otras cosas, y quizás te resulte muy simple, pero es un motivo para que Él diga de sí mismo que es el Camino. Es el Camino al Cielo. Piensa otra cosa, cuando la Escritura dice que se abre el cielo, habla Dios, desciende el Espíritu Santo y está Jesús en el agua. El mensaje es que Dios está con nosotros y, espera, que todavía sigues en la cola.  

Dice el Evangelio que se oyó una voz, la de Dios que dijo: "Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto". Une piezas. Si Jesús hace ese camino para que lo hagamos con Él...es para que tú escuches eso de parte de Dios. Ese mensaje es para cada uno de nosotros. "Tú" eres "tú", "el amado de Dios", por el que Dios siente amor y te manda a Jesús, su Hijo, para que lo veas. 

¿Y el fuego? Pues es un símbolo del Bautismo que viene a traer Jesús. Si el agua nos bautiza por fuera, Jesús trae "fuego" para hacerlo por dentro. Para que "pase algo" en nuestro interior, que se encienda el corazón. ¿Para qué? Para lo que Él quiera ¿Por qué? Porque Él quiere, y te quiere. Me parece un buen recuerdo del Bautismo y el comienzo de nuestro camino hacia para Quién somos y seguimos siendo..."sus amados". Ahora ya te toca...es tu turno

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