El Vaticano ha validado las apariciones marianas de la vidente italiana Pierina Gilli en 1947 y 1966

El Dicasterio para la Doctrina de la Fe no ha encontrado "elementos que contradigan directamente la enseñanza de la Iglesia católica sobre la fe y la moral"

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El Vaticano ha validado las apariciones marianas de la vidente italiana Pierina Gilli en 1947 y 1966. Tal y como ha expresa el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, no ha encontrado "elementos que contradigan directamente la enseñanza de la Iglesia católica sobre la fe y la moral" en los mensajes difundidos por la vidente, Pierina Gilli, que dijo haber recibido en 1947 y 1966 fruto de su devoción a la Virgen María Rosa Mística.

La decisión se produce a la luz de las nuevas normas para proceder en el discernimiento de supuestos fenómenos sobrenaturales publicadas el pasado 17 de mayo, según las cuales la intención principal del discernimiento ya no es establecer el posible carácter sobrenatural del fenómeno, sino evaluar desde un punto de vista doctrinal y pastoral lo que ha resultado de su difusión.

El prefecto Víctor Manuel Fernández ha señalado en una carta, aprobada por el Papa Francisco y publicada este lunes 8 de julio, que en "los hechos conexos con esta experiencia espiritual no se encuentran tampoco aspectos morales negativos, ni otros elementos merecedores de crítica alguna".

En la misiva, enviada al obispo de Brescia, Pierantonio Tremolada, subraya los "diversos aspectos positivos que sobresalen en el conjunto de mensajes", como "una humilde y completa confianza en la acción materna de María. "Es por esto que no encontramos en ella comportamientos de vanagloria, autosuficiencia o vanidad, antes bien, encontramos la conciencia de haber sido gratuitamente bendecida", añade.

En todo caso, también subraya otros aspectos que, "siendo igualmente positivos, merecerían algún tipo de aclaración, a fin de evitar malentendidos". En este sentido, cita "expresiones que no siempre son adecuadas y que requieren interpretación".

Se refiere a los textos en los que la Virgen se presenta como mediadora que ejerce un rol que detiene la justicia divina y en los "castigos terribles". El contexto representado por todos los mensajes, según el Vaticano, deja claro, sin embargo, que "ciertamente no se desea transmitir una imagen de Dios o de Cristo lejana o desprovista de misericordia, que debe ser "contenida" por una "mediación de María".

Además se citan diversos textos de los diarios de Gilli que exaltan a "María, la Rosa, destacando su belleza, ligada al bien, y al mismo tiempo los efectos que experimenta quien se encuentra con ella: un sentimiento de insuficiencia combinado con una experiencia de amor y de gran alegría".

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