El proyecto del Vaticano que une fe y naturaleza: “Ponemos al ser humano en el centro, abrazando la Creación”
Un proyecto impulsado por el Papa Francisco en Castel Gandolfo que une ecología, formación e inclusión social

Madrid - Publicado el
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En las colinas de Castel Gandolfo, unos terrenos que durante décadas fueron residencia de verano de los papas, ha tomado forma uno de los proyectos más singulares impulsados por la Iglesia en los últimos años. Se trata del Borgo Laudato Si’, una iniciativa promovida por el Papa Francisco para llevar a la práctica el mensaje de su encíclica Laudato Si’ y convertir el cuidado de la creación en una experiencia educativa, social y espiritual.
El Borgo ocupa 55 hectáreas, una extensión incluso mayor que la del propio Estado de la Ciudad del Vaticano. Lejos de ser un simple parque natural, el espacio ha sido concebido como un lugar vivo, donde naturaleza, formación y compromiso social se dan la mano.
Del mensaje a la acción
La encíclica Laudato Si’, publicada en 2015, supuso un llamamiento claro del Papa Francisco a cuidar la “casa común” y a replantear el modo en que el ser humano se relaciona con el medio ambiente, la economía y los más vulnerables. El Borgo Laudato Si’ nace precisamente con esa intención: traducir ese mensaje en hechos concretos.
Aquí se desarrollan proyectos de sostenibilidad ambiental, agricultura responsable, protección de la biodiversidad y economía circular, pero siempre con un enfoque educativo. La idea es que quienes pasan por el Borgo no solo aprendan conceptos, sino que vivan una forma distinta de relacionarse con la naturaleza y con los demás.
Un espacio para aprender viviendo
El Borgo funciona como un centro educativo integral, en el que se organizan programas formativos, encuentros y experiencias prácticas en contacto directo con la tierra. Huertos ecológicos, jardines históricos y espacios agrícolas conviven con zonas pensadas para la reflexión y el diálogo.
Uno de los ejes del proyecto es la inclusión social. El Borgo ofrece oportunidades formativas y laborales a personas en situación de vulnerabilidad y pone el acento en una ecología que no se limita al medio ambiente, sino que incluye también a las personas y a las comunidades. “Ponemos al ser humano en el centro, abrazando la Creación”.
Un laboratorio de ecología integral
Desde el Vaticano insisten en que el Borgo Laudato Si’ no es un lugar para contemplar desde fuera, sino un laboratorio de ecología integral. Aquí se ensayan modelos de producción sostenible, se fomenta el respeto por la biodiversidad y se busca un equilibrio real entre tecnología, trabajo humano y cuidado de la creación.
El objetivo es que este espacio sirva como referente y pueda inspirar iniciativas similares en otros países y contextos educativos.
Un legado que mira al futuro
El Borgo Laudato Si’ se enmarca también en el horizonte del Jubileo y se presenta como una de las apuestas del Vaticano para mostrar una Iglesia comprometida con los grandes desafíos de nuestro tiempo. Un proyecto que mira al futuro sin perder de vista su raíz espiritual y que propone una forma concreta de vivir el cuidado del planeta desde la fe y la responsabilidad.





