El Papa invita a aprender a mirar el mundo con el corazón y sin prejuicios
Francisco recibe a los miembros con discapacidad visual de la Asociación francesa "Voir Emsemble" y les invita a dar testimonio de "Aquel que es la Luz del mundo"

El Papa invita a aprender a mirar el mundo con el corazón y sin prejuicios
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Este sábado el Papa Francisco ha recibido en la Sala Clementina del Palacio Apostólico a los miembros de la Asociación francesa Voir Ensemble, constituida por personas ciegas o con deficiencias visuales. Invitándoles a dar testimonio de “Aquel que es la luz del mundo” y les ha pedido “renovar la visión de nuestras relaciones, sin limitarnos a ver sólo el aspecto físico y superficial de las personas y del mundo”.
“Deja que Jesús venga a ti, sane tus heridas y te enseñe a ver con el corazón”, les ha indicado, partiendo así del encuentro de Jesús con el ciego de nacimiento, un episodio narrado en el evangelio de Juan.
“La mirada de Jesús nos precede, es una mirada que llama al encuentro, que llama a la acción, a la ternura, a la fraternidad”, ha afirmado Francisco. Así, ha destacado que lo que el Señor nos invita a cultivar es “la ternura y el estilo del encuentro”. "En una cultura de prejuicios, Jesús rechaza radicalmente esta forma de ver", ha puntualizado en su discurso el Papa.
Jesús no es indiferente al sufrimiento
“Hoy, por desgracia, estamos acostumbrados a percibir sólo el exterior de las cosas, el aspecto más superficial. Nuestra cultura dice que las personas son dignas de interés según su aspecto físico, su ropa, sus bonitas casas, sus coches de lujo, su posición social, su riqueza”, ha advertido recordando que, como enseña el Evangelio, también la persona enferma o discapacitada, a partir de su fragilidad y de su limitación, puede estar en el centro del encuentro con Jesús, que abre a la vida y a la fe.
En otras palabras, Jesús invita a actuar inmediatamente, para consolar, aliviar y curar las heridas del otro, a “no permanecer indiferentes ante el sufrimiento”, a tender una mano a quienes lo necesitan, pues” la Iglesia es como un hospital de campaña”.
La paradoja de la ceguera
Retomando el pasaje evangélico, Francisco llama la atención sobre la paradoja que revela ya que el ciego al encontrarse con “Aquel que es la Luz del mundo” llega a ver, mientras “los que ven, a pesar de encontrarse con Jesús, siguen siendo ciegos e incapaces de ver”. Una paradoja que a decir del Papa atraviesa muy a menudo nuestra propia vida y nuestra forma de creer.





