El Papa se dirige a los miembros del Tribunal Apostólico de la Rota: "Un servicio precioso a la función judicial universal"

En el inicio del Año Judicial, el Papa se ha reunido con los miembros del Tribunal Apostólico de la Rota, la primera instancia judicial de la Santa Sede

El Papa junto a los miembros del tribunal Apostólico de la Rota

El Papa junto a los miembros del tribunal Apostólico de la Rota

Rodrigo Simón Rey

Madrid - Publicado el - Actualizado

2 min lectura

El Tribunal Apostólico de la Rota Romana lleva más de 7 siglos funcionando como parte esencial del poder judicial en la Iglesia y en la Santa Sede. Es una institución que ahora dirige el español Alejandro Arellano Cedillo, decano desde el 2023 y prelado del tribunal desde el 2007. Juzga las causas en las que los acusados sean miembros de la jerarquía eclesiástica o las propias instituciones, así como las segundas instancias de causas juzgadas en tribunales ordinarios y apeladas ante la Rota, normalmente causas de nulidad matrimonial. Como curiosidad, España tiene el privilegio de tener su propio Tribunal de la Rota, para resolver los asuntos internos.

El Papa ha recibido a los casi 400 miembros del Tribunal en audiencia a los que les ha manifestado su afecto al trabajo que realizan: "que es un servicio precioso a la función judicial universal que compete al Papa y en la que el Señor los ha llamado a participar”.

La verdad y la justicia

En su discurso el Papa León XIV siguió la línea de alguno de sus antecesores en circunstancias similares y trazó una línea que relaciona la justicia, con la Verdad y con la caridad, claves del Amor de Dios.

“No es raro que surja una tensión dialéctica entre las exigencias de la verdad objetiva y las preocupaciones de la caridad”, precisó, subrayando que “a veces se percibe el riesgo de que una excesiva identificación con las vicisitudes —a menudo turbulentas— de los fieles pueda conducir a una peligrosa relativización de la verdad”.

"De hecho, una compasión mal entendida, aunque aparentemente motivada por el celo pastoral, corre el riesgo de empañar la necesaria dimensión e l averiguación de la verdad propia del oficio judicial." puntualizó el Pontífice.

"Por lo tanto, vuestra actuación debe estar siempre motivada por ese amor verdadero al prójimo que busca ante todo su salvación eterna en Cristo y en la Iglesia, lo que implica la adhesión a la verdad del Evangelio. Encontramos así el horizonte en el que debe situarse toda la actividad jurídica eclesial: la salus animarum como ley suprema en la Iglesia. De este modo, vuestro servicio a la verdad de la justicia es una contribución de amor a la salvación de las almas." Continuaba León XIV, que ensalzó el papel del juez como agente de paz en un contexto tan convulso.

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