El Papa, en el Consistorio, sobre los abusos: "El escándalo en la Iglesia es cuando las víctimas no son acogidas"
El Vaticano desvela el contenido del discurso papal en la clausura del Consistorio, donde anuncia una nueva reunión de cardenales en junio y denuncia la herida de los abusos

El papa en el consistorio
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El Vaticano ha publicado el texto íntegro del discurso con el que el Papa León XIV concluyó el Consistorio extraordinario celebrado los días 7 y 8 de enero. En sus palabras ante unos 170 cardenales, el Pontífice abordó la crisis de los abusos sexuales, que calificó como una herida en la vida de la Iglesia, y anunció su intención de seguir fomentando la escucha y el conocimiento mutuo dentro del Colegio Cardenalicio con nuevos encuentros periódicos, el próximo de ellos a finales de junio.
Una herida abierta en la Iglesia
Aunque no era uno de los temas centrales del Consistorio, centrado en la sinodalidad y la misión, el Papa ha querido dedicar una parte importante de su intervención final a la lacra de los abusos. Se trata de un problema que, según sus palabras, “hoy sigue siendo verdaderamente una herida en la vida de la Iglesia en muchos lugares”. El pontífice ha denunciado en repetidas ocasiones esta situación durante sus primeros meses de pontificado.
“El abuso mismo causa una herida profunda que quizá dura toda la vida; pero muchas veces el escándalo en la Iglesia se produce porque la puerta ha estado cerrada y las víctimas no han sido acogidas, acompañadas con la cercanía de auténticos pastores”, ha afirmado el Papa en el Aula Pablo VI. Para reforzar su denuncia, ha compartido el testimonio de una víctima con la que conversó recientemente: “Me dijo que, para ella, lo más doloroso era precisamente que ningún obispo quería escucharla. Y por eso, también ahí: la escucha es profundamente importante”.
Nuevos encuentros para fortalecer el diálogo
La escucha es también una necesidad fundamental en la relación entre el Sucesor de Pedro y el Colegio Cardenalicio. Por ello, León XIV ha pedido a los cardenales continuar el camino iniciado para profundizar el conocimiento mutuo y fortalecer el diálogo. Ha anunciado que “continuarán los encuentros” y que se podrían celebrar una vez al año durante tres o cuatro días. Para este año, ha programado una segunda sesión “para finales de junio, cerca de la Solemnidad de los Santos Pedro y Pablo”. También ha animado a los cardenales con “dificultades por motivos económicos” a solicitar ayuda, confiando en la solidaridad y en la colaboración de “personas generosas que ayudarán”.
Para dar continuidad al diálogo, el Papa ha solicitado a los purpurados que transmitan “por escrito” sus evaluaciones sobre los cuatro grandes temas propuestos —sinodalidad, misión, liturgia y la constitución Praedicate Evangelium—, así como sobre el propio Consistorio y la “relación de los cardenales con el Santo Padre y con la Curia Romana”. “Yo también —ha prometido— me reservaré leer con calma informes y mensajes personales y luego, más adelante, darles un feedback, una respuesta y continuar el diálogo”.
Formación y servicio, claves de la reforma
El Papa ha realizado un balance positivo de la experiencia, conectada con el Cónclave, donde ya se expresó “el deseo de conocernos y de poder dar su contribución y apoyo”. Entre las cuestiones surgidas en los grupos de trabajo, ha destacado la importancia de la formación de todos: seminaristas, sacerdotes, obispos y laicos. Una formación que “debe estar arraigada en la vida ordinaria y concreta de la Iglesia local, de las parroquias y de muchos otros lugares significativos donde se encuentran las personas”.
Mencionó también de forma específica el servicio de los Dicasterios según el espíritu de la constitución apostólica Praedicate Evangelium, que busca “armonizar mejor” el trabajo de la Curia Romana con la evangelización. En este sentido, León XIV ha asegurado su compromiso para ofrecer a los cardenales y a toda la Iglesia “una estructura de relaciones y de servicio, capaz de apoyar y sostener a ustedes y a las Iglesias locales, para afrontar juntos con mayor pertinencia e incisividad los desafíos actuales de la misión”.
Finalmente, el Papa ha concluido su discurso con un llamamiento a la esperanza y un recuerdo para quienes sufren. “No estamos reunidos aquí sordos a la realidad de la pobreza, del sufrimiento, de la guerra, de la violencia que aflige a tantas, tantas Iglesias locales”. Tras el Jubileo recién concluido, ha querido lanzar un mensaje final de apertura: “Hemos cerrado la Puerta Santa, pero recordemos: ¡la puerta de Cristo y de su amor permanece siempre abierta!”.
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