Cardenal Czerny: "Necesitamos políticas más proactivas para apoyar, promover y proteger al sector de la pesca"

En el Día Mundial de la Pesca, el prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral pide cooperación internacional para paliar los problemas de la Casa Común

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En este 21 de noviembre, Día Mundial de la Pesca, el cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral ha invitado "a los gobiernos, las organizaciones internacionales, las pesquerías, las organizaciones religiosas y, de manera particular, a las instituciones católicas como Stella Maris y Caritas, a unirse para cumplimentar de manera efectiva las convenciones y leyes existentes, y cooperar para encontrar soluciones innovadoras para los problemas interconectados que enfrenta el mundo de la pesca”.

“Es una oportunidad para conocer, por un lado, la enorme y muchas veces subestimada provisión de alimentos que el mar proporciona a millones de seres humanos y, por otro, el papel, las profesiones y el trabajo muchas veces arduo de todos los involucrados en el campo de la pesca y acuicultura”, ha señalado en un mensaje difundido por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.


Pesca, fuente de ingresos

Según la FAO (Organizació de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) en 2020, 58,5 millones de personas se dedicaban al sector primario de la pesca y la acuicultura, convirtiéndose así en la principal fuente de ingresos y de vida de una parte sustancial de la población mundial. El mayor número de trabajadores se encuentra en Asia (85 %), seguido de África (9 %), las Américas (4 %) y Europa y Oceanía (1 % cada uno).

El prefecto ha destacado que, a pesar de desempeñar un papel crucial para el bienestar y el desarrollo de muchas comunidades en todo el mundo, “el sector está plagado de varios problemas endémicos que amenazan significativamente el desarrollo y la vida de las comunidades pesqueras y, en ocasiones, la existencia misma de pesquerías”. Entre las variadas amenazas que afronta el sector, el cardenal Czerny mencionó: “El cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la acidificación de los océanos, problemas globales que afectan a todos los países y océanos”. A lo cual se añade que, desde principios de 2020, la pandemia global de la covid-19 “se ha extendido por el mundo provocando daños sanitarios, sociales y económicos excepcionales que también perjudicaron al sector pesquero”.

De ahí que la necesidad de “la cooperación internacional es esencial para reducir el impacto de estos fenómenos en nuestras sociedades, y para cuidar los océanos y sus recursos naturales como patrimonio común de la humanidad”.


Esta cooperación internacional puede incluso ayudar a abordar problemas localizados y a menudo rastreables, "como violaciones de los derechos humanos; condiciones de trabajo deficientes e inseguras, incompatibles con la dignidad humana; contaminación de mares y ríos (de hecho, muchas comunidades pesqueras dependen de un río o lago en particular como fuente de extracción de proteínas, pero la contaminación amenaza incluso el agua dulce); destrucción de áreas costeras (a veces por nuevos desarrollos urbanos); métodos de pesca destructivos e insostenibles (por ejemplo, métodos de arrastre de fondo, barcos "fábrica", uso de dinamita o cianuro); y pesca ilegal, no declarada y no reglamentada", ha concluido el cardenal.


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