Andrea Tornielli destaca dos aspectos de la reforma de la Curia Romana: la evangelización y los laicos
La nueva constitución apostólica, "Praedicate Evangelium", "profundiza y hace efectivas las orientaciones del Concilio Vaticano II"

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Este lunes 21 de marzo, Andrea Tornielli, director editorial del Dicasterio de la Comunicación, ha explicado en Vatican News que la constitución apostólica Praedicate Evangelium, publicada el sábado 19 de marzo, “sistematiza un camino de reformas originadas en la discusión del precónclave de 2013 y ya aplicadas en gran medida en los últimos nueve años”. Así, este texto “profundiza y hace efectivas las orientaciones del Concilio Ecuménico Vaticano II”, que buscaba originalmente responder a cómo anunciar el Evangelio ante los cambios del mundo. La Santa Sede destaca la evangelización como prioridad del documento, de ahí que se fusionen en un único Dicasterio, dirigido directamente por el Papa, “la antigua congregación de Propaganda Fide y el jovencísimo Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización”. De ahí también que la Curia Romana no sea un organismo de poder sino de servicio al Papa y a los Obispos.
Las funciones de gobierno y responsabilidad
Otro elemento significativo de la nueva constitución es el papel de los laicos. Francisco recuerda en el Preámbulo: "El Papa, los obispos y los demás ministros ordenados no son los únicos evangelizadores en la Iglesia... Todo cristiano, en virtud del Bautismo, es un discípulo misionero en la medida en que se ha encontrado el amor de Dios en Cristo Jesús". De ahí deriva, como indica Andrea Tornielli, la participación de los laicos y laicas en las funciones de gobierno y responsabilidad. Si "cualquier fiel" puede presidir un dicasterio o un organismo curial, "dada su peculiar competencia, potestad de gobierno y función de estos últimos", es porque toda institución de la Curia actúa en virtud de la potestad que le ha sido confiada por el Papa. Este pasaje, que ya está en marcha, forma parte de la teología del Concilio sobre el laicado.
Por eso, la autoridad que tiene un prefecto o un secretario de dicasterio es la misma “si la recibe un obispo, un sacerdote, un religioso, un laico o una laica”. Como recalca la Santa Sede, se suprime así “la especificación contenida en el número 7 de la constitución apostólica Pastor Bonus en la que se establecía que "los asuntos, los cuales requieren el ejercicio de la potestad de gobierno deben reservarse a los que han sido conferidos con el Orden Sagrado".





