¿Qué pueden aportarse entre sí un sacerdote joven y uno mayor?: La enriquecedora charla entre dos sacerdotes de diferentes generaciones
Escucha la charla entre dos sacerdotes de Madrid: Ángel Camino, cura desde hace 51 años; y Pablo Vidal, ordenado hace 8 meses

convivium
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Ángel Camino tiene 76 años, de los cuales 51 ordenado como sacerdote; Pablo Vidal tiene 29 años y lleva 8 meses ordenado como sacerdote. Aunque tienen casi medio siglo de diferencia de edad, casi dos generaciones, ambos comparten vocación sacerdotal y muchas más cosas que descubren en esta charla que sirve como preparación previa al Convivium, la reunión que celebra la Archidiócesis de Madrid a partir del 9 de febrero y que convoca a los más de mil sacerdotes madrileños.
Del 9 al 10 de febrero, los religiosos de la Diócesis madrileña con el cardenal y Arzobispo José Cobo a la cabeza, se reunirán en unos ejercicios de discernimiento y de reflexión conjunta con el objetivo de responder a la pregunta planteada en el lema del encuentro: "¿Qué cura necesita Madrid?". Durante la media hora que duró el encuentro, Ángel y Pablo hablaron de su vida, sus familias, su discernimiento vocacional, sus inicios en el sacerdocio y muchas otras cosas.
los paralelismos entre distintas generaciones
"Yo he visto la pobreza, pero una pobreza digna, en la que he aprendido a amar, a entregarse desinteresadamente, proque lo he visto en mi familia que ha sido un ejemplo", asegura Ángel en el inicio de la conversación repasando sus orígenes familiares, su padre, que vivió la guerra, su madre que emigró desde Cuba y sus hermanos, todos ellos fundamentales en su vida y formación. 51 años como sacerdote y 58 como agustino, contemplan a Ángel, literalmente su vida adulta al completo dedicada al sacerdocio algo que, según sus propias aplabras, "no cambio por nada del mundo".
Pablo, por su parte, acaba de ordenarse hace 8 meses, tiene 29 años, es madrileño y es el pequeño de 4 hermanos. Una circunstancia que, inevitablemente, le ha llevado a una vida indudablemente familiar, algo que establece una primera coincidencia entre ambos. "Es un regalazo poder descubrir e ir aprendiendo de vosotros", le confesaba Pablo a Ángel en su presentación.
Unos primeros pasos emocionantes
Ángel cuenta sus primeros pasos en la vocación sacerdotal, asegurando que a él naie le había hablado nunca de la ordenación sacerdotal como una opción, ni en el colegio agustino en el que se formó, ni sus amigos, ni mucho menos sus padres. A él le llegó "por contagio", sin necesidad de promoción vocacional ninguna. En una familia de médicos, parecía que su destino estaba escrito, dirigido a la clínica y a la sanación física de los demás, pero unos ejercicios espirituales junto a los jesuitas le llevaron hacia otros "hospitales", hacia la sanación espiritual.
Una situación muy parecida a la de Pablo Vidal, que también descubrió su vocación sacerdotal en unos ejercicios espirituales en los que se sintió "profundamente mirado y amado".
La circunstancia, nunca fácil, de comunicar a las familias y al entorno la voluntad de iniciarse en el ministerio sacerdotal fue otro de los temas de conversación entre ambos sacerdotes. "A mi padre le costó mucho" aseguraba Ángel, "mi madre todo lo contrario, era una santita". Ambos aseguran que recibieron mucho apoyo y mucha comprensibilidad desde sus amigos: "Si a ti te hace feliz, bien".





