COPE viaja a los Santos Lugares en esta jornada de especial recuerdo y ayuda a Tierra Santa

En la programación especial de Semana Santa, Faustino Catalina ha entrevistado a fray Salvador Rosas Flores, superior y guardián de la comunidad franciscana del Santo Sepulcro

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Este Viernes Santo se celebra la Jornada por Tierra Santa y la colecta Pontificia por los Santos Lugares. En la programación especial de Semana Santa en la Cadena COPE, Faustino Catalina ha entrevistado a fray Salvador Rosas Flores, superior y guardián de la comunidad franciscana en la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén.

Como cada año en este día de Viernes Santo, la Iglesia Católica celebra la Jornada de Tierra Santa. Una ocasión para reivindicar la tierra que vio nacer, crecer, predicar, morir y resucitar al Hijo de Dios. Un día para recordar especialmente la geografía de la Salvación, los lugares que fueron testigos del origen del cristianismo y que aún albergan las huellas de la Muerte y la Resurrección del Mesías, el Hijo de Dios hecho hombre. Una jornada de especial recuerdo y ayuda a Tierra Santa en la que COPE viaja a los Santos Lugares. En Jerusalén conversamos con fray Salvador Rosas, O.F. M., guardián del Santo Sepulcro.

Este 2021 volvemos a celebrar la Semana Santa sin peregrinos por la pandemia. Esta situación tan especial en Tierra Santa se está viviendo y afrontando con esperanza. “Sigamos en esa espera del gran milagro. El milagro de poder a ver a nuestra gente, volver a abrazarles, volver a cogerles y celebrar juntos la pascua de nuestro dios en el Santo Lugar”, ha manifestado el franciscano.

Como ha explicado fray Salvador, a diferencia del año pasado, la pandemia ha dejado ver al menos a los cristianos locales. Además, en 2020 prácticamente todas las celebraciones en el Santo Sepulcro se llevaron a cabo a puerta cerrada. "Hoy vemos al menos el clero local, vemos a los seminaristas, a las religiosos y religiosas y a las diferentes familias de cristianos al rededor”, ha remarcado.

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¿Cómo se vive en el Santo Sepulcro la apertura de la puerta?

La jornada normal comienza con la apertura de la puerta. Esta tiene una historia, y además, no todas las llaves la tienen los franciscanos. En el corazón de la cristiandad, “la puerta es el único ingreso que existe en la basílica desde tiempos de Saladino”, ha comenzado explicando el fraile. “Tiene una dinámica especial dado que la llave principal la tienen en posición un par de familias musulmanes”, ha confesado. Estas familias tienen que abrir la puerta exterior a las cuatro de la mañana y los frailes y monjes, que viven en su interior, la abren desde dentro.

Fray Salvador nos cuenta que una jornada típica en el Santo Sepulcro está regida “por una ley llamada ‘statu quo’, que marca los tiempos y los espacios de las 24 horas del día”. De esta manera, cada comunidad tiene la posibilidad de poder celebrar las propias funciones, que pueden ser en el calvario o en la tumba de Jesucristo.

“Prácticamente siempre hay alguien en oración, en alguna liturgia y al pendiente de los Santos Lugares”. En el caso de los franciscanos, después de la apertura, pueden tener un momento importante de la jornada: la celebración eucarística, ya sea en el altar de la crucifixión o en la tumba. En un año sin covid podrían tener la posibilidad de realizar, con sus peregrinos, las confesiones, la ayuda espiritual y otras misas en otros altares.

Un segundo momento importante para ellos es la procesión cotidiana. “Todos los días, en el Santo Sepulcro, a las cuatro de la tarde, los franciscanos recorremos la mayoría de los altares en la basílica en un itinerario que recuerda la Pasión, algo muy similar al Vía Crucis”, ha explicado Fr. Salvador. También, el tercer elemento importante en sus jornadas es la oración de media noche: “Seguimos con esa alabanza a Dios”.

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La restauración de la basílica

La basílica del Santo Sepulcro está regida por diferentes confesiones cristianas, que se ven obligadas a mantener el ‘statu quo’. Esto hace que las decisiones sobre las remodelaciones en el templo sean, en ocasiones, arduas. Costó mucho tiempo llegar al acuerdo de restaurar, hace tres o cuatro años, el santuario. Una remodelación que la pandemia ha puesto en pausa, y para la que aún quedan grandes pasos que dar, como ha explicado fray Salvador: “El próximo gran proyecto que tenemos es la restauración del suelo de la basílica. Es un suelo regular, con algunos parches de cemento, con unas arquetas donde están los registros de agua, alcantarillado… que hacen algo indigno nuestro Santo Lugar”.

Pero para llevar a cabo esa remodelación, es necesario que la pandemia nos dé una tregua y puedan acudir a Tierra Santa arquitectos e ingenieros que sean capaces de sacar adelante semejante proyecto. “No podemos encargar un trabajo de tal magnitud a cualquier albañil que se encargue de cemento y piedras. Es un trabajo delicado, porque las piedras que se puedan rescatar se mantendrán y las que tengan que ser sustituidas lo serán con un material acorde al color, al diseño, a la forma… Por eso necesitamos gente especializada, y esperamos que puedan hacer el viaje y permanecer aquí el tiempo necesario para el trabajo. Ese es el gran proyecto que tenemos a las puertas”, ha señalado el franciscano.

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Un nuevo plan para evitar aglomeraciones

Se ha pasado de una gran afluencia de peregrinos en 2018 y 2019 a dos años prácticamente sin peregrinos en Semana Santa. En cuanto al plan de organización para evitar grandes aglomeraciones de años pasados, algo que no podrá repetirse al menos a corto plazo, “las autoridades civiles lo han tenido muy en cuenta. En marzo, las personas que entraban a Israel tenían que cumplir con los requisitos de vacunación. No entraba todo el que quería. Había un límite”, ha subrayado Fray Salvador.

Teniendo en cuenta el retraso de las campañas de vacunación en algunos países, “no todo el mundo va a poder viajar al mismo tiempo”. El franciscano ha explicado cómo podría ser la vuelta de los peregrinos: “Cuando nuestra gente vuelva lo hará de manera segura. Sería gente vacunada, en grupos no numerosos, quizá de 20 personas, autobuses a la mitad de aforo, restaurantes y hoteles igual…”.

¿Por qué hay que celebrar y también colaborar con los hermanos de Tierra Santa?

“En este Viernes Santo, en línea con esa gran tradición de la Iglesia Católica, tenemos una intención muy especial que los diferentes papas a lo largo de la historia han enfatizado: recordar Tierra Santa”, ha explicado Fray Salvador. El franciscano ha apuntado que hay diferentes formas de colaborar con Tierra Santa: “sea por medio de la oración, por medio del ayuno que estamos haciendo en esta jornada, de las diferentes celebraciones en las cuales podamos participar y también, de una manera concreta, a través de esa ayuda que en el mundo entero se lleva a cabo: la colecta a favor de la Tierra Santa”.

Fray Salvador ha asegurado que, en estos tiempos de pandemia, en los que la afluencia de peregrinos es tan escasa o incluso nula, esta colecta ayuda a sostener a los cristianos de Tierra Santa: “Cuando se reúne y llega a su destino, esta colecta en un gran porcentaje se destina a la educación de nuestros jóvenes, a la manutención de nuestros santuarios y de los frailes que habitamos en ellos, a las diferentes obras sociales que se pueden realizar aquí, ya sea en materia de hospitales, de ayuda económica, a través de la creación de trabajos, de forma que la gente no tenga que emigrar, no tenga que dejar su casa, su Tierra Santa…”.

Otra de las grandes aportaciones de la colecta de este Viernes Santo es la construcción de casas por parte de la Custodia de Tierra Santa, con alquileres simbólicos para que los cristianos puedan permitirse viviendas que, de otra forma, estarían fuera de sus posibilidades. “Así, cumple con sus dos objetivos: da la caridad a estas personas y estas familias no tienen que emigrar”, ha señalado el religioso.

“La colecta de esta jornada se remonta a los tiempos de san Pablo, que invitaba a las comunidades a que tuvieran siempre presente a la Iglesia Madre. De aquí surge la fe, la caridad, de aquí surge ese rayo de luz en nuestras vidas. Y como cualquier familia, cualquier hijo, ¿quién olvida a su madre?”, se ha preguntado fray Salvador, que ha concluido recordando que “esa colecta tiene esta finalidad: ayudar a los que aquí estamos para que, a su vez, estando aquí, podamos ayudar a los que el día de mañana puedan venir”.

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