"Señor, si tú quieres puedes sanarme"

La Responsable Gabinete de Presidencia de Cáritas Española reflexiona sobre la reacción de la sociedad ante la crisis del COVID-19

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Queridos amigos, retomamos de nuevo nuestro contacto a través de esta gran oportunidad que nos da la Cadena Cope. Algunos meses sin compartir con todos ustedes este rato privilegiado para que lean a algunos de los que tenemos la suerte de trabajar en las instituciones de la Iglesia. Nos bulle el corazón y el alma ante todo lo que hemos aprendido, lo que sentimos y hacia donde caminamos. En este tiempo “raro” y convulso, la primera palabra que me sale es GRACIAS. Gracias por conservar la salud, gracias por tener un trabajo que me permite ver lo mejor y, también, lo no tan positivo de nuestra sociedad.

Gracias por el ejemplo de tantas personas, real y cercana en este tiempo de pandemia, que lo ha dado todo y más por estar cerca de quienes más sufrían, de muchas, muchísimas empresas que se han organizado para dar soluciones a los que más las necesitaban, y de muchos particulares que se han ofrecido a todo lo que hiciera falta.

Ese gran ejemplo de generosidad y compromiso que ha contrarrestado el desconcierto, la impotencia, la mentira, la improvisación, la falta de iniciativas e ideas positivas para generar alianzas y sacar lo mejor de nuestro país. Comenzamos el otoño casi igual que dejamos el final de la primavera, esperanzados con que el paréntesis del verano nos iba a colocar en una situación mejor de la que estábamos . Por desgracia no ha sido así.

Pero sigue intacta la esperanza, que no se deja doblegar por este exceso de información que nos dificulta distinguir entre lo que es verdad y lo que no, por el miedo , la incertidumbre, y todo lo que esta “nueva normalidad” nos ha traído. Yo soy de las que creo que de “todo esto” algo vamos a aprender , que se van a quedar demasiadas personas en el camino como para que no recreemos un mundo mejor que el que dejamos antes del mes de marzo pasado.

Que aprovechemos que hemos vivido una situación de vulnerabilidad todos por igual ante lo que más nos importa: la salud, aunque las consecuencias no son iguales para todos.

Espero que todos saquemos a relucir nuestra mejor versión para revivir juntos la ilusión por un país mejor, una clase política mejor, unos ciudadanos todavía mejor y unas oportunidades provechosas para todos aquellos que quieran y puedan hacerlo.

Para los que creemos en ese Dios que nos libera, la lectura siempre sugerente y sencilla del Papa Francisco nos coloca en ese momento en que el Evangelio relata cómo una mujer le dice a Dios: “Si tú quieres, me puedes sanar”. Una mujer pagana, recordemos. Qué gran lección de humildad, de fe, de confianza….

Les animo a que miren el mundo con otra mirada, que los recreen en su pequeño entorno, no como éramos antes sino mucho mejores, reconstruyendo y llevando en el corazón a todos los que se quedaron en el camino pero que están con nosotros y que cuiden a los que siempre tienen menos oportunidades, a los que más nos necesitan, a los que menos tienen...

Gracias de corazón por estar siempre, nos encontramos pronto y seguimos juntos. Mucho ánimo a todo, con esto también podremos.

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