Más de 8 millones de personas participaron regularmente de la Misa en 2020
El 67,2% de la población se considera católica y más de 8.410.000 personas acuden regularmente a Misa

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Madrid - Publicado el - Actualizado
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La declaración del estado de alarma en marzo de 2020, con el cese de buena parte de la actividad durante casi tres meses, no impidió a la Iglesia atender las nuevas necesidades que surgieron con la pandemia. Diócesis, congregaciones religiosas, parroquias y grupos de laicos pusieron en marcha 680 proyectos para atender las necesidades que surgían en cada lugar y adaptaron las actividades ordinarias a la nueva situación.
El año de la pandemia afectó significativamente a la celebración de la Iglesia pues el cierre de los templos y las restricciones sanitarias ocasionaron la cancelación de celebraciones sacramentales. El 67,2% de la población se considera católica y más de 8.410.000 personas acuden regularmente a Misa. En España se celebran 9.563.000 misas cada año.
Durante 2020 tuvieron lugar 100.222 bautizos, 161.950 recibieron la primera comunión, 79.447 jóvenes o niños recibieron el sacramento de la confirmación, 12.679 parejas contrajeron matrimonio y 29.627 personas recibieron la unción de los enfermos.
En este sentido, la responsable de la Memoria de Actividades, Ester Martín, quiso hacer un apunte en la rueda de prensa de presentación de la memoria de Actividades 2020: “El culto público en los templos se redujo pero la actividad de retransmisiones creció exponencialmente, en TRECE, por ejemplo, alrededor de 13 millones de personas distintas vieron y conectaron para seguir alguna celebración”.
Una palabra del Señor en la Última Cena alumbra una nueva misión para la Iglesia naciente. Los apóstoles reciben en aquel momento una nueva encomienda: “Haced esto en memoria mía”. Lo que Jesús les ha mandado hacer es la celebración de la eucaristía, renovar y actualizar el misterio de la cruz. Decir al mundo “tomad y comed, es mi cuerpo”, “tomad y bebed, es mi sangre”.
No es un mandato menor: el sacramento de la eucaristía es el núcleo central de la celebración y de la Iglesia misma por eso se afirma que es fuente y culmen de la vida cristiana. Sin eucaristía no hay vida cristiana no hay Iglesia. Se afirma con rotundidad que, de la misma forma que la Iglesia hace la eucaristía -la celebra-, la eucaristía construye la Iglesia, la edifica, la sostiene. En la eucaristía está Jesús vivo unido a su cuerpo que es la Iglesia, por eso, quien participa de Él en la comunión participa de un encuentro salvador.
La fe que la Iglesia anuncia se tiene que convertir rápidamente en una fe celebrada. No se queda en los libros, salta a la vida de una comunidad y de las personas que forman parte de ella. La liturgia vela para que cada una de esas celebraciones, que son llamadas sacramentos, transmitan fielmente la fe de la Iglesia y vehiculen la vida de la gracia.





