Las familias respaldan el modelo de la escuela concertada: 2019 cerró con 3.000 alumnos más que en 2018

La Iglesia sigue dando pasos en el cuidado y acompañamiento a los enfermos y a sus familiares

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Los 2.564 centros educativos de inspiración católica contaron en 2019 con un total de 1.523.777 alumnos, lo que supone casi 2.600 estudiantes más que en 2018. Así se desprende de la Memoria Anual de las Actividades de la Iglesia correspondiente al ejercicio de 2019, y que la Conferencia Episcopal Española ha presentado este 11 de mayo.

De esta manera, se pone de manifiesto que la relevante actividad académica que desarrolla la Iglesia desde hace siglos sigue más vigente que nunca. A través de las Órdenes y congregaciones religiosas, diócesis y otras instituciones eclesiales proponen un conjunto de valores a la luz del Evangelio que implican una formación integral de la persona, construyendo valor para la sociedad en su conjunto. Se trata de una formación de calidad, con buenos resultados académicos, de gran demanda por parte de los padres y que supone un ahorro al Estado de 3.722 millones de euros, gracias a la eficiencia en la gestión del gasto en los centros y la baja dotación de los conciertos en comparación con la enseñanza pública.





Los datos hablan por sí solos, y sacan a la luz el impacto positivo que tiene la educación católica en España, con más de 130.000 trabajadores y 106.000 docentes. Un modelo que también se caracteriza por la inclusión y la tolerancia. No en vano el 15% de los alumnos inmigrantes (unos 70.000) están escolarizados en la escuela concertada, tal como recoge la Memoria Anual. A ello se suman los 11.450 chicos y chicas que estudian en algunos de los 435 centros de educación especial.

Y en la formación integral del alumnado, la asignatura de Religión ocupa un lugar destacado, al igual que otras materias. Casi 3,5 millones de alumnos optan por esta asignatura en nuestro país. Ya lo dice el Papa Francisco: “La Educación no puede limitarse a ofrecer un conjunto de conocimientos técnicos, sino que debe favorecer un proceso más complejo de crecimiento de la persona humana en su totalidad”.

Por su parte, una vez culminada la Educación Obligatoria y el Bachillerato, un total de 118.596 alumnos realizaron sus estudios universitarios en 2019 en algunas de las quince universidades católicas, casi 4.000 más que en 2018.


El cuidado y acompañamiento de los enfermos, prioridad para la Iglesia

El informe presentado por la CEE recoge que en 2019 la Iglesia contaba con 1.200 capellanes en los hospitales para acompañar y llevar la palabra de Dios a los enfermos y sus familiares.

Asimismo, casi 3.000 parroquias cuentan con grupos de atención, lo que permitió que cerca de 200.000 personas estuviesen acompañadas mensualmente hace dos ejercicios, gracias en buena medida a los 20.000 voluntarios de la pastoral de salud.

El acompañamiento a este colectivo, en la mayoría de los casos de avanzada edad, es un asunto que preocupa sobremanera a la Iglesia y más concretamente al Papa Francisco, especialmente tras el estallido de la pandemia de la covid-19, que ha afectado con mayor dureza a los ancianos: “El cuidado de los enfermos requiere profesionalidad y ternura, expresiones de gratuidad, inmediatas y sencillas como la caricia, a través de las cuales se consigue que la otra persona se sienta querida”, subrayaba el Santo Padre.


El papel de la Iglesia con los presos


Tampoco se olvida el informe de la importante tarea de sacerdotes y capellanes en las prisiones, donde actúa con los reclusos a través de programas de atención integral que incentiven su crecimiento en la fe y provoquen cambios de actitud. Con vocación de servicio, se asume el compromiso de promover procesos de sensibilización frente a la realidad penitenciaria.

Además de cumplir su labor evangelizadora tras las rejas, la pastoral penitenciaria adelanta diversos programas de atención y promoción social integral para las familias, deportados de las cárceles del exterior, personal de la guardia y funcionarios del servicio penitenciario. Su misión es la de atender a la población reclusa de 58.517 personas que se encuentra en los centros penitenciarios españoles.

Durante el 2019, la pastoral entregó más de 8.000 paquetes de ropa, alrededor de 10.000 presos fueron atendidos económicamente y 162 capellanes llevaban una palabra de esperanza para los encarcelados.

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