El impactante testimonio de Sister Caroline rescatando niños en Kenya

Sister Caroline es una monja que se encarga de rescatar niños pobres y enganchados a las drogas que viven en la calle en Kenya

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Sister Caroline es una de las hermanas de la Asunción y trabaja en un hogar que acoge niños en Kenia. "¿Puedes imaginar a un niño durmiendo en las calles de España?", así ha comenzado el testimonio que ha organizado por la Diócesis de San Sebastián. "En Nairobi tenemos unos 600 niños en la calle".

Sister Caroline o Sor Caroline ha relatado a un grupo de personas cómo realiza su labor en el país africano en la Sala Idatz de San Sebastian el pasado domingo 26 de mayo. "Rescatamos a dos tipos de chicos: chicos que toman drogas y chicos que duermen en la calle. Estos chicos toman diversos tipos de drogas, un tipo de gasolina, pegamento o marihuana. En un primer momento no confan en las hermanas. Por eso', continuamos visitándoles unas tres veces por semana". 

Muchos chicos deciden quedarse en Kweto, por el amor que reciben de las hermanas

Niños de entre 8 y 14 años que viven en la calle, echados de casa por sus padres para que busquen algo de comer, acaban enganchados a las drogas: "Una vez que tienen confianza, les decimos que pueden venir a nuestra casa para cambiar y estudiar. Primero van a una casa, que es un lugar de acogida. Lo primero que hacemos es ponerles a hacer ejercicio y a beber mucha agua para desintoxicarse, porque son chicos que han tomado mucha cantidad de drogas".

"Después de tres meses les llevamos al centro principal y les llevamos a los colegios de alrededor. Les hacemos un chequeo médico porque muchos tienen VIH. Además intentamos averiguar cuáles son sus hogares y los visitamos para aconsejar a sus padres. Después de un par de años intentamos que vuelvan a casa".

"Muchos chicos deciden quedarse en Kweto, por el amor que reciben de las hermanas. Son rechazados en su sociedad porque son considerados niños sucios e indeseables, porque les consideran malas personas o que no son de fiar. Nosotros les abrazamos y les apoyamos. En estos momentos, tenemos a siete chicos que están en la universidad. Otros chicos que están en escuelas internas y otros 120 chicos quae están en nuestro centro". 

El mayor riesgo es que la familia no lo entienda

"Los chicos son de diferentes religiones, pero como somos católicas, les llevamos a la iglesia y después acaban bautizándose muchos. Hay varios chicos que están esperando para entrar en el seminario".

"El principal riesgo es la falta de apoyo, están en la calle porque los padres no tienen nada y les han mandado a la calle a buscar. A veces, a los dos años les llevamos donde sus padres y sus padres les vuelven a mandar a la calle... El mayor riesgo es que la familia no lo entienda".

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