Homilía en lafiesta de Nuestra Señora de la Calle, patrona de Palencia

Homilía en lafiesta de Nuestra Señora de la Calle, patrona de Palencia

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Homilía en lafiesta de Nuestra Señora de la Calle, patrona de Palencia

Mons. Manuel Herrero Fernández, OSA. Obispo de Palencia.

S.I. Catedral. 2 de febrero de 2018

Esta fiesta por eso se llama de la Presentación del Señor, de la Virgen de las Candelas, porque ella es la Madre de la Luz, la portadora de nuestro Salvador y nuestra Gloria. Los griegos la llaman Hipapante, la fiesta del encuentro: porque Dios sale al encuentro de su pueblo para iluminarnos y nosotros salimos para como Simeón y Ana para acogerlo con los brazos y las puertas abiertas. Él viene a nuestro encuentro en brazo de su madre, Santa María, la Virgen de la Calle.

MADRE, DANOS A JESÚS, NUESTRA ALEGRÍA

Pidámosle a ella, la "feliz porque has creído", la alegría de creer; de fiarnos de Jesús, de apoyarnos siempre en Él, de no abandonarle nunca, de seguir sus huellas. Pidámosle la alegría de conocerle, de oír y escuchar su voz, su palabra, y llevarla a la práctica; pidámosle que nuestra Iglesia de Palencia sea una comunidad que se sienta en la escuela de Jesús, que vive y anuncia lo que aprende, la Buena Noticia del Evangelio; comprometámonos para ser discípulos y condiscípulos del Maestro; lo necesitamos para tener luz en nuestras vidas e historia y para dar saber dar razón de nuestra esperanza. Para facilitar la formación el próximo curso se abrirá en la Diócesis un Centro o Escuela de Formación Pastoral para todos, laicos, religiosos, sacerdotes, jóvenes, adultos… para todos.

MADRE CREYENTE, DANOS LA ALEGRÍA DE CREER EN JESÚS

Pidámosle que la alegría de creer no se quede ahí, sino que se transforme en crear, en obras creativas que renueven nuestra vida y convivencia; obras e iniciativas que contagien el amor de Dios, nos abran los unos a los otros, particularmente a los más humildes, a los más pobres y necesitados, a los emigrantes, a todos, sabiendo integrar nuestras diferencias ideológicas, políticas, religiosas y culturales. Tratemos de escuchar el viento del Espíritu Santo que crea y recrea la faz de la tierra, que fecunda nuestras vidas y comunidades, inyecta ilusión, coraje, valentía, para trabajar por la causa de Jesús, el Reino de la justicia, la paz, la verdad, la vida, la santidad, la gracia, en definitiva, la civilización del amor y la cultura del encuentro. Ella así lo hizo con su prima Isabel, en Caná de Galilea, junto a la Cruz de Jesús, y en el Cenáculo con los demás discípulos,

MADRE, DANOS LA ALEGRÍA DE CREAR UNOS CON OTROS Y CON PASIÓN

Como María, José, Simeón y Ana, alegrémonos en el Señor, alabémosle, démosle gracias, abramos nuestro corazón a Aquel que es nuestro salvador, nuestra luz y nuestra gloria, a aquel que tiende una mano a nosotros, sus hermanos.

NUESTRA SEÑORA DE LA CALLE, RUEGA POR NOSOTROS

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