Los grandes riesgos de las procesiones de Semana Santa: "Lluvia, aglomeraciones y daños al patrimonio artístico"
Más allá de la lluvia, los daños al patrimonio, los accidentes de los costaleros o los percances con el público son contingencias que se deben prever
Madrid - Publicado el
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Apenas queda un mes para la Semana Santa y la incertidumbre meteorológica es una de las mayores preocupaciones para las miles de cofradías y hermandades de España. Sin embargo, existen muchos otros riesgos que deben tenerse en cuenta durante las procesiones. Para analizar estas contingencias, Javier Montero, director comercial de UMAS, la mutua especialista en soluciones aseguradoras para las entidades religiosas, detalla las claves para que todo esté “bien atado y bien asegurado”.
Semana Santa de Zaragoza
Los cuatro grandes riesgos de una procesión
Desde la aseguradora identifican cuatro grandes riesgos en la salida de una procesión. El primero se centra en las personas, especialmente en los costaleros, músicos y los voluntarios. A ellos se suman la responsabilidad civil por los daños frente a terceros, el propio patrimonio artístico, que es “único e irremplazable”, y, por supuesto, la climatología, “que cada vez es más imprevisible”.
Javier Montero pone el foco en la importancia de la responsabilidad civil, ya que durante los recorridos procesionales hay una gran exposición a posibles percances. “Cuando sale el paso desde el templo hay muchos riesgos, tenemos los riesgos, al final hay gente, visitantes que están viendo ese paso”, explica. El paso por calles estrechas puede afectar a bienes inmuebles, al público o a los propios hermanos, por lo que la responsabilidad civil “es vital para cuando salen las procesiones”.
Un patrimonio de valor incalculable
El patrimonio artístico de las cofradías tiene a menudo un valor “incalculable”, por lo que su protección es fundamental. Según Montero, asegurar estas imágenes implica entender que “no hablamos solo de bienes materiales, sino de historia, fe y legado cultural”. Un vuelco, una caída o un tropezón pueden causar daños en las tallas y el resto de enseres que conforman el paso.
El Cautivo a su paso por Portales
Por ello, el director comercial de UMAS subraya que “asegurar correctamente el patrimonio requiere una valoración profesional, coberturas específicas y un acompañamiento experto que garantice su conversación y protección frente a cualquier eventualidad”. Este trabajo se realiza de la mano de la hermandad para analizar la exposición al riesgo durante todo el recorrido.
La labor social, otro foco de riesgo
Las hermandades no actúan solo en Semana Santa. Su labor social, asistencial y formativa a lo largo del año “genera también riesgos que deben ser identificados y protegidos”. Actividades como un comedor social o la ayuda a domicilio implican la participación de voluntarios y la interacción con terceros, lo que también requiere una cobertura específica.
Un momento de la peregrinación a la aldea de El Rocío de las Hermandades de Sevilla
En este sentido, Montero recuerda que la propia Ley del Voluntariado exige la tenencia de seguros para quienes participan en estas actividades. “Hay tantos riesgos que es importante identificar bien qué actividades hay, para que luego también vaya bien explicitado en la póliza de seguro y no tengamos ningún problema”, concluye.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.