La diócesis de Mondoñedo-Ferrol publica el protocolo de prevención frente a abusos sexuales a menores
Se trata de un documento interno que regirá en todas las parroquias de la diócesis y que se seguirá en las diferentes actividades pastorales que se realizan con menores

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La
ha hecho público el protocolo de prevención y actuación frente a abusos sexuales a menores y personas vulnerables. Se trata de un documento interno que regirá en todas las parroquias de la diócesis y que se seguirá en las diferentes actividades pastorales que se realizan con menores. Se continúa así con el impulso dado a lo largo de este curso en aras de la prevención y actuación ante posibles abusos a menores. El objetivo es crear
y luchar contra todo abuso que se puede cometer en el seno de la Iglesia.
Para ello, a lo largo de estos últimos meses se ha fortalecido el equipo de la
creada en su momento. Junto a la directora, una abogada, un periodista, un psicólogo y un sacerdote conforman un equipo que buscará prevenir, actuar adecuadamente y curar las posibles heridas producidas.
Fruto de este trabajo en equipo es la redacción de este protocolo de prevención y actuación frente a abusos sexuales a menores y personas vulnerables. Se adecúa así al trabajo realizado en otras diócesis españolas, actualizando los protocolos publicados hasta el momento a la nueva normativa canónica y civil.
En dicho protocolo se marcan de una manera «sencilla y clara» las directrices a seguir en la Iglesia mindoniense para «la
». Unas indicaciones dirigidas especialmente a los sacerdotes pero también a todas aquellas personas que realizan una labor pastoral directa con niños y adolescentes, como catequistas, formadores, profesores o monitores de campamentos, entre otros.
Siete apartados
El documento está dividido en
donde se describen las finalidades del protocolo, se definen los términos en cuestión y se establecen los diferentes elementos a tener en cuenta para la prevención, la actuación, las buenas prácticas y la regulación canónica.
Se señala que la política de prevención comienza con la «selección de personal». Para ello, además de las oportunas entrevistas previas y el cumplimiento de la normativa civil al respecto, como la presentación del certificado negativo del registro central de delincuentes sexuales, los sacerdotes, personal contratado y voluntarios firmarán un documento expreso donde señalan su repulsa a todo abuso contra menores y que si cometen cualquier acto de este tipo «lo hacen engañando y traicionando la voluntad de la Iglesia, siendo responsables de los mismos única y exclusivamente quien los realiza». La firma también conlleva participar en cursos de prevención y denuncia de estas prácticas.
El protocolo también enumera una serie de
para evitar abusos. El documento señala también el protocolo de actuación en caso de revelarse un caso de abuso a menores, en los que la denuncia es la única vía de opción, aún sin tener «la certeza» de que el menor esté siendo víctima de violaciones. «
», subraya la norma.
Por lo que refiere al ámbito eclesial, el protocolo pide llevar a la práctica las medidas propuestas por la Santa Sede y la propia normativa de la Conferencia Episcopal Española: proteger la libertad de los testigos y garantizar la buena marcha del proceso, imponer medidas temporales de carácter cautelar para prohibir al clérigo acusado el ejercicio del ministerio sagrado o del propio oficio, imponer o prohibir la residencia en determinados lugares, o incluso prohibirle la participación pública en la eucaristía.





