El conmovedor mensaje de una joven arquitecta que decidió entrar en un convento de monjas

Justo antes del confinamiento en marzo, María Chiara hizo su profesión solemne en las monjas trapenses del monasterio cisterciense de Valserena

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Durante estos meses de pandemia hemos podido leer muchas historias de personas que han ayudado a los que más lo necesitaban, o personas que han sufrido el aislamiento y han sabido reaccionar ante las dificultades. Sin embargo, esta historia es única. Una joven arquitecto, María Chiara, de 33 años, italiana, decidió entrar en un convento de monjas trapenses después de haber trabajado en el convento.

Justo antes del confinamiento en marzo, María Chiara hizo su profesión solemne en las monjas trapenses del monasterio cisterciense de Valserena, en la provincia de Pisa, según se puede leer en el periódico italiano Avvenire. Nada más graduarse María Chiara encontró trabajo en un estudio asociado en Varese, que le asignó un proyecto en el monasterio de Valserena, como ella misma recuerda:

“Mi jefe me pidió que fuera a conocer a una de las hermanas de Siria, porque querían empezar a construir un monasterio allí” dice Sor María Chiara. Esa vez, entre los libros de la casa de huéspedes, se encontró con la vida de la beata María Gabriella de Vitorchiano, que leyó de un tirón. Pensó para ella misma: "Qué forma tan extraña de dar la vida, tan simple pero tan total". Regresó después de unos meses invitada por una amiga, que conocía a algunas hermanas de la comunidad.

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Un largo viaje preparándose para su profesión solemne

“La intuición que tuve al encontrarme con el monasterio - continúa la trapense - al ver a la comunidad rezando en la iglesia, fue la de una vida vivida bajo la mirada de Alguien que te ama, de una vida que es todo deseo de agradarle”. María Chiara no pensó de inmediato: “quiero ser monja”, sino que a partir de ese momento comenzó un viaje que, con el tiempo, la llevó a pedir poder verificar mejor, vivir un tiempo de experiencia dentro del claustro. Lo que más le llamó la atención de ese período fue la intensidad de su relación con Cristo, “el hecho de poder estar siempre en su compañía, para poder siempre volver a Él” confiesa Sor María.

En 2014 ingresa en el monasterio y se prepara para su profesión solemne, celebrada el 8 de diciembre de 2019.

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Su familia y su vida en la parroquia

Sor María Chiara explica en el periódico de los obispos italianos que recibió la fe de su familia, en la parroquia Forlì de la Planta y en los scouts de S. Maria del Fiore.Fue decisivo el estudio, las amistades en las que la fe interviene en todo, las palabras del párroco don Giussani y los testimonios de muchos que le hicieron comprender la belleza de una vida totalmente entregada a Dios.

La hermana trapense reflexiona hoy con perspectiva: “La verdadera decisión no fue convertirme en monja, sino confiar en Dios, que ofreció a mi corazón una forma más profunda de amar. En otras palabras, mi decisión fue estar disponible al hecho de que Dios me mostraba la virginidad como posibilidad de abrazarlo todo y a todos».

A la hermana María Chiara su experiencia de fe y la búsqueda de la felicidad la llevó a elegir la clausura. Según explica, ella es alguien «que, descubriéndose amada desde siempre, desea vivir hoy en este amor».

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