Cobo propone presentar a Europa la “cartografía del Evangelio" para hacer frente a la polarización

El arzobispo de Madrid ha celebrado en la Catedral de la Almudena una Misa junto a los secretarios de las Conferencias Episcopales de Europa que se reúnen en la capital de España

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La acogida de migrantes, el cuidado de la Casa Común o la defensa de la familia, son algunos de los puntos que ha abordado el cardenal José Coboen la homilía durante la Misa celebrada en la Catedral de la Almudena junto a lossecretarios de las Conferencias Episcopales de Europa que se está celebrando en Madrid.

En una de las capillas laterales del templo y bajo los pies de la patrona de la villa, la Virgen de la Almudena, el arzobispo de Madrid lamentaba cómo la polarización en la sociedad europea se iba consolidando, lo que trae consigo “el enfrentamiento y la demonización del que piensa diferente”.

En este sentido, José Cobo ha advertido de la facilidad con la que la sociedad de hoy “levanta muros y traza líneas rojas para excluirnos y aislarnos los unos de los otros”, una realidad que incluso, ha alertado, se da en la propia Iglesia: “A menudo estamos lejos de vivir la fraternidad que anunciamos y a la que nos llama Jesús”, y ha advertido de que “muchas veces podemos ser cumplidores, pero el corazón no acaba de estar convertido ni reconciliado”.



José Cobo propone presentar a Europa "la cartografía que solo aporta el Evangelio"

Frente a la polarización y la división, ha recalcado Cobo en la homilía, recuerda que la Iglesia puede aportar la buena noticia del Evangelio. Es en este punto cuando ha invitado a presentar “a nuestra vieja Europa” esa “cartografía que solo aporta el Evangelio de Jesucristo”, que consiste según la exhortación apostólica Evangelii Gaudium en “la dulce y confortadora alegría de evangelizar”.

En esta presentación del Evangelio, el arzobispo de Madrid vislumbra como esperanza la propuesta de fraternidad del Papa Francisco, ya que nos hará estar capacitados ante el reto “de parar todas las guerras de locura y de malicia”, así como ayudar a las conferencias episcopales a realizar su trabajo como “una auténtica misión que necesita ser vivida desde el alma del amor entre los hermanos”.

En ese sentido, ha recordado a los secretarios de las Conferencias Episcopales de Europa su llamada a “permanecer juntos, sirviéndonos de nuestras conferencias episcopales y de la Comisión de las Conferencias Episcopales Europeas como instrumentos de afecto colegial”. Y, aunque estos entes “no sustituyen el gobierno pastoral de cada obispo”, sí ha reivindicado que “constituyen un instrumento de comunión”.

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