Celebramos el día de la madre: Conocemos el testimonio de Marta, madre primeriza
Marta y Andrés se casaron hace unos meses y esperan a su primera hija, que se llamará Inés. Este año el Día de la Madre es muy especial para ellos. Lo cuenta el programa ECCLESIA

Madrid - Publicado el - Actualizado
2 min lectura
Tan solo habían pasado unas semanas desde su boda en el mes de octubre cuando Marta y Andrés descubrieron que estaban embarazados. Una sorpresa que no se esperaban, y que desde el primer momento están afrontando con ilusión, paz y esperanza. En el Día de la Madre, este joven matrimonio ha contado al programa de TRECE Ecclesia (domingos a las 13h) cómo están viviendo y preparándose para recibir a una persona que ya forma parte de sus vidas: Inés.
Ambos viven con mucha naturalidad y agradecimiento este embarazo. “Sabiendo que hay parejas que tienen más dificultades, a nosotros nos ha resultado muy sencillo”. Ellos ya saben que son padres pase lo que pase, y las pruebas médicas revelan que todo va en orden en su pequeña hija de 21 semanas. “Para mí fue muy impresionante, en la primera ecografía, ver el corazón. Es un píxel en la pantalla, pero fue la confirmación de que dentro de mí había una persona creciendo”.
Para Andrés, la paternidad ha supuesto para él una inyección de madurez y responsabilidad. Como un sexto sentido a la hora de proteger a su familia. “Sientes un salto muy grande de madurez. Te haces un hombre, y más ahora que ‘los veinte’ alargan la adolescencia”. En el terreno práctico, comenta entre risas que ahora ya no le cuesta madrugar, porque ahora todo es “para ellas”.
Para Marta fue muy especial el momento de sentir a su hija por primera vez. Sintió sus movimientos y unas burbujas en su interior. “Al principio no tiene apariencia de bebé, pero sólo pensar en cómo se estaba multiplicando, creciendo y formándose todo, yo ya admiraba a mi hija”. Todo un alegato ante el inmenso valor de la vida que está creciendo en su vientre.
La fe juega un papel fundamental en este “Adviento” que están viviendo. Ahora Marta vive la misa de una forma todavía más especial. “En el momento de las ofrendas, la consagración, o cuando el sacerdote da la bendición con la custodia, yo me toco la tripa. Será una bobada, pero siempre ofrezco a Andrés, a mí, y ahora a Inés”. Todo un testimonio de cómo este joven matrimonio espera el nacimiento del “fruto de su amor”.





