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El joven astrofísico de 25 años que se prepara para ser fraile

Se llama Bernardo y ya ha terminado la carrera de astrofísica, ahora se prepara para ser fraile dominico

El joven astrofísico de 25 años que se prepara para ser fraile

 

José Luis Restán
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Director Editorial COPE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 14:19

Bernardo Sastre tiene 25 años y se prepara para ser fraile dominico. Antes había terminado su carrera de Astrofísica. En una entrevista publicada en la web de la Orden de Predicadores explica su decisión, extraña para muchos en nuestro contexto cultural.

Habla de su llamada vocacional, que ha ido reconociendo y confirmando a través de diversos encuentros con personas, de circunstancias y acontecimientos. Cristo no te va a llamar por teléfono, explica, pero respetando al máximo tu libertad, va “hablándote” a través de todos estos elementos.

Bernardo muestra su admiración por la variedad de carismas que han ido surgiendo en la vida de la Iglesia a lo largo de su historia. Todos para ponerse al servicio de la humanidad de cada época con su genialidad específica. Reconoce que le atrae especialmente la vida comunitaria y le sorprende que personas de tan distintas edades, procedencias y culturas, sean capaces de vivir en fraternidad, algo que sólo puede ser obra del Espíritu Santo.

De los Dominicos le atraen especialmente dos aspectos: el estudio y la predicación. A él, que es físico y también músico, siempre le ha cautivado la búsqueda de la verdad de las cosas a través del estudio, una empresa que le parece fascinante. La Orden de Predicadores ha dado siempre gran importancia a la ciencia y la razón como medios de profundizar en la relación con Dios.

Por otro lado le atrae la predicación, la fuerza de la Palabra de Dios transmitida con sinceridad y cercanía para transformar la vida de las personas. Del carisma dominicano destaca también la síntesis de aspectos aparentemente contradictorios como acción y contemplación, libertad y obediencia, comunidad y misión.

Bernardo es consciente de la multitud de ofertas que existen en el mundo actual y entiende que a experimentar la felicidad depende de reconocer cuál es la propia vocación. Sabe que el discernimiento del noviciado conlleva esfuerzo y compromiso, y que implica momentos de satisfacción pero también de crisis. En cualquier caso está cierto de que en Dios se encuentra la plenitud de lo humano.

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