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Requiem por la gente de Letras

¿Qué sociedad puede permitirse dificultar que los “mejores” sean maestros, escritores, historiadores o periodistas?

Teresa Lapuerta

Teresa Lapuerta

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 09:43

Requiem por la gente de Letras

 

Tiene 17 años y en los próximos diez días encara el momento más importante de su vida. Mi primogénito se enfrenta a la elección de su futuro profesional, algo que se le aparece con forma de nebulosa. En una semana se sentará frente al examen de la EBAU, esa prueba que desde Castilla y León reclamamos que sea idéntica en toda España (como el MIR, por ejemplo) ya que único es el distrito universitario al que da acceso.

Si bien la Selectividad moderna funciona como una gran puerta de entrada a la formación superior, hay algunas otras cancelas que ya empezaron a cerrársele hace varios años. Los primeros ‘descartes’ los tuvo que acometer con 14 ó 15 años, cuando en el colegio le hicieron ver que, por su buen expediente académico, era sin duda un chico ‘de Ciencias’. “Siempre podrás volver a la Literatura, el Latín o la Filosofía”, “las carreras de Letras no necesitan media”, “un ingeniero puede seguir formándose en Humanidades en sus ratos libres”… Todo medias verdades incardinadas en una máxima muy peligrosa. ¿Por qué y desde cuándo los mejores expedientes son necesariamente de Ciencias? ¿Nuestra sociedad no necesita a maestros vocacionales y preparados?, ¿a escritores que nos vuelvan quijotes?, ¿a filósofos que nos enseñen a pensar por nosotros mismos?, ¿a historiadores que nos expliquen el hoy desde el ayer?, ¿a lingüistas que nos adiestren en juntar más letras que las que permiten los whatsapp?, ¿a periodistas que puedan –a quienes les dejen– contar la verdad?

-A: ¿En serio crees que voy a elegir Magisterio o Filología después de haberme ‘tragado’ un bachillerato científico-tecnológico?

-Mamá: Me gustaría que por lo menos lo valorases. Yo solo quiero que seas feliz… y te intuyo más feliz entre libros y niños que con planos y números.

-A: No te entiendo. Eres lo contrario al resto de las madres… ¿Habrías preferido que escogiera Latín?

-Mamá: Pues, sinceramente, me parece un error tremendo que no te hayan dejado ni paladearlo, porque te habría encantado… Nunca he conocido a nadie con una capacidad lingüística como la tuya. Desde pequeño daba gusto oírte hablar y siempre es una delicia leer lo que escribes.

-A: Pero una cosa es que me gusten los niños, la historia o la lengua y otra cosa es la carrera que elija.

-Mamá: ¿Por?

-A: Porque a esas cosas siempre puedo dedicar mis ratos libres.

-Mamá: ¿Y por qué no hacer de ellas tu modo de vida? ¿Por qué no ser el maestro mejor y más querido del mundo?

-A: Porque para vivir de dar clases en Primaria o de escribir libros que no sabemos si alguien leerá hay que conformarse con mil euros al mes...

Primero pensé que a quién había salido semejante materialista. Pero luego miré a mi alrededor, a la sociedad que le hemos dejado en herencia y, mal que le pese a una madre que estudió Griego, asumí que su ambición es legítima. Rebelde, ambicioso,… y pido a Dios que no infeliz, porque el mundo le ha hecho así.

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