Quien más da, más tiene

Quien más da, más tiene
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Mons. Alfonso Milián El Día de la Caridad, que promueve Cáritas todos los años, viene celebrándose con mucho acierto en la solemnidad del Corpus Christi. El cuerpo del Señor entregado por nosotros y su sangre derramada constituyen la fuente y el alimento de nuestra caridad.
Participar de la Eucaristía nos impulsa a una íntima unión con Cristo y también con nuestros hermanos por quienes Jesús ha muerto en la cruz. No tendría sentido participar en la Eucaristía, asistir a la procesión del Corpus, engalanar nuestras calles…,y no cuidar, atender y ayudar a los hermanos que pasan necesidad.
La fiesta del Corpus nos invita a contemplar a Cristo presente en la Eucaristía, a adorarle y a darle gracias por el gran amor que nos ha manifestado. Pero también nos lleva a mirar hacia los hermanos: hacia los que carecen de fe y no han experimentado la alegría de creer y hacia los que, víctimas de la crisis o de otras causas, están experimentando el drama de la pobreza, el hambre y la exclusión social.
Comprobamos que, desgraciadamente, aumenta el número de parados, sobre todo entre los jóvenes. España duplica la media de la Unión Europea y la pobreza entre nosotros se ha hecho "más extensa, más intensa y más crónica", como ha denunciado Cáritas. Y, al mismo tiempo, crece la distancia entre ricos y pobres: los pobres son más pobres y algunos ricos más ricos.
Gracias a Dios, han aumentado los donativos a Cáritas para que alivie en lo que pueda las muchas necesidades que sufren nuestros hermanos. Se dan casos conmovedores, como el de la viuda del Evangelio, que echó en el cepillo del templo lo poco que tenía. Se ha podido comprobar el dicho de que un grano no hace granero pero ayuda al compañero.
Ha crecido también el número de voluntarios que no se conforman con suscribirse a Cáritas o con dar un donativo, sino que se dan ellos mismos, ofreciendo su tiempo para ser voluntarios en los programas e iniciativas que Cáritas realiza.
Me comentaba hace pocos días un amigo que ejerce de abogado en una gran ciudad que, visto el drama de la crisis, ha sentido una llamada interior a dedicar algunas horas a la semana para lo que le necesiten en Cáritas. De momento acompaña a dos personas, ancianas y solas, que tienen que utilizar sillas de ruedas para moverse. Es una experiencia muy gratificante para él: "Me aportan más ellas a mí que yo a ellas", me decía. Y es que, en las matemáticas de Dios, quien más da, más tiene.
Agradezco a todos los que, de una u otra forma, colaboráis con Cáritas. A los que lo hacéis como expresión de vuestra fe que se alimenta en la Eucaristía y a los que confiáis en la Iglesia por el bien que hace a través de su irrenunciable servicio de la caridad. Todos estamos llamados a hacer el bien como Jesucristo, "que pasó haciendo el bien, porque el Espíritu de Dios estaba con él".
Y a cuantos sufrís de manera más viva e intensa los efectos de la crisis queremos manifestaros nuestra cercanía, afecto y apoyo para que no desfallezca vuestra esperanza.
Con mi afecto y bendición.
+ Alfonso Milián Sorribas
Obispo de Barbastro-Monzón





